Como ya decíamos ayer cuando hablábamos del San Vitoiro, en A Pobra do Brollón; Santa Lucía, en Cervela y el San Xil en Bóveda, el verano da sus últimos coletazos a golpe de romería y ritmo de charanga. Ayer le tocó el turno a Chantada. La villa se quedó semidesierta durante buena parte del día. Los chantadinos se alejaron masivamente del casco urbano en dirección al monte Faro para despedir sus fiestas patronales con otra fiesta: la Festa da Empanada. Aunque no se crean que por llamarse así está pensada para rendir homenaje a este plato emblemático de la gastronomía gallega. Está pensada, sobre todo, para pasarlo bien.
Nueva ubicación
Yeso es lo que hicieron los miles de vecinos que se acercaron hasta el castro de San Amaro, donde también se celebra en octubre la romería de San Lucas. El Ayuntamiento decidió trasladar el festejo -antes se celebraba en una carballeira de Sobreira- por cuestiones de espacio y comodidad. La nueva ubicación, aunque carece de tantas sombras bajo las que cobijarse como la anterior, es sin lugar a duda mucho más adecuada para una celebración de este estilo.
Música y animación
Como ya dijimos, no se trata de una fiesta de exaltación de la empanada como tal, pero es sin duda el plato estrella entre asados y churrascos. Los más sibaritas incluso se llevan su marisco. Pero lo que predomina -sobre todo entre los más jóvenes y una vez llegada la sobremesa- es el alcohol. Eso unido a la musica de la charnaga Madialeva y de los gaiteiros Os Barrios crea un ambiente de fiesta que duele dejar cuando uno tiene que ir a trabajar por la tarde.