Centenaria con 25 cumpleaños

Concepción López supo que nació el 29 de febrero al cumplir un siglo


sarria / la voz

«Ahora no voy a acordarme del día que cumplo años», manifestó con una sonrisa la anciana de la parroquia sarriana de Vilapedre tras enterarse que la fecha real de su nacimiento fue el 29 de febrero de 1912 en lugar del 4 de marzo como creyó siempre. El secreto lo desveló el párroco y amigo de la familia, don José, cuando comprobó el acta de nacimiento de la mujer unos días antes de que cumpliera un siglo de vida.

Concepción López siempre celebró su onomástica el 4 de marzo y por lo tanto lo hizo en 99 ocasiones, cuando la realidad es que solo podría haberlo hecho en 25 al nacer en un año bisiesto el 29 de febrero.

La centenaria tuvo nueve hijos, aunque las dos primeras mujeres fallecieron siendo muy niñas y tiene doce nietos y dieciséis bisnietos. En apenas un mes celebrará el nacimiento de su primer tataranieto. Su marido, Julio Fernández falleció en 1975.

A la hora de valorar lo que ha cambiado en los últimos cien años no duda en destacar la bonanza actual. «Antes no había que comer, sobre todo en tiempo de la guerra, y ahora tenemos muchas dudas para decidir que se come cada día. Antes todo era caldo y cachelos arreglados y ahora en cada casa hay dos o tres coches», dice Concepción López.

De la época de la Guerra Civil recuerda sobre todo que «pasé mucho miedo, tanto que era normal que por las noches durmiera acompañada por el perro en mi habitación», asegura Concepción López.

En toda su vida siempre ha sabido adaptarse a los tiempos y fue ella la que siempre insistía a sus hijos que les dieran dinero a los nietos para salir, así como animar a sus hijos a que fueran espléndidos. «Cuando me parecía caro un vestido me decía: ¿Piensas que te lo van a regalar?», dice su hija Mercedes.

Su salud es perfecta y su único vicio es cenar siempre leche con galletas. «Ya trabajé lo suficiente como para darme ahora la buena vida y por lo tanto ahora sopas y buen vino», dice con una carcajada Concepción López.

La mayor prueba de su fuerza vital es que con 95 años todavía acompañaba a su hija y su yerno a las verbenas y aguantaba hasta altas horas. También iba a las playas de A Coruña.

Su memoria es prodigiosa y la evidencia es que la mayoría de las veces es ella la que le tiene que recordar a su hija que tome la medicación.

Este domingo, 4 de maro, su familia le homenajeará con una gran fiesta, pero la verdad es que ayer cumplió 25 años.

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