Más de cuatro décadas con los pies sobre la nieve

c.c. monforte / la voz

LEMOS

O Courel tributa hoy un homenaje al cura Manuel Val

28 ene 2012 . Actualizado a las 07:03 h.

Un centenar de personas despedirán hoy al cura Manuel Val en O Courel. Ejerce de párroco en este municipio desde hace más de cuarenta años, pero ahora le toca cambiar de aires. Estos días pasará a ocuparse de media docena de parroquias de A Pobra do Brollón. Su traslado cierra una larga historia personal que comenzó en un Courel muy distinto al de ahora y durante la que se implicó personalmente en todo tipo de proyectos sociales y en la que vivió muchos momentos buenos y también otros complicados.

«Mi primera Nochebuena en O Courel la pasé pisando nieve, acompañado de dos jóvenes y yendo a administrar los santos sacramentos a un enfermo de 21 años que vino desde Barcelona a morir a su casa con sus padres», recuerda. En diciembre de 1971 Manuel Val tenía 27 años y llevaba diez meses en O Courel. En aquellos tiempos, en las carreteras asfaltadas eran un bien escaso en la sierra y los servicios públicos prácticamente no existían. En ese contexto, un cura que se preocupase por sus feligreses tenía mucho más que hacer que limitarse a dar misa los domingos.

Agua en las casas

Manuel Val, nacido en 1947 en el municipio pontevedrés de Agolada, se preocupó especialmente por buscar posibilidades de formación profesional a los jóvenes. En sus primeros años formó equipo con los representantes municipales y con personal especializado de la oficina local extensión agraria para llamar a las puertas de la administración pública. Se trataba de insistir mucho para ir consiguiendo lo que se pudiera. «Tratamos de conseguir que se organizase un curso para formar fontaneros y se dotase a Folgoso de la primera traída de agua -recuerda de aquellos primeros años suyos en Folgoso-; el curso no se logró, pero la idea de hacer la traída fue cuajando y se formó una comisión que finalmente fue capaz de traer el agua a las casas del pueblo».

El curso de fontanería no pudo ser, pero sí se consiguieron otros. En aquellos años, había que desplazarse a Monforte para aprender algún oficio, en la escuela de maestría de la calle Doctor Casares. Pero en Folgoso lograron que el Gobierno les concediese algunos de los llamados programas de profesión obrera (PPO). El primero fue uno de soldadores electricistas, que permitió a un buen número de jóvenes de la zona conseguir empleos bien pagados en los astilleros de Ferrol, en empresas de Barcelona, Madrid e incluso en Estados Unidos. Después vendrían otros de encofradores, carpintería, ferralla, albañilería...

El párroco de Folgoso intervendría también durante la transición y los primeros años de la democracia junto con las autoridades locales en la consecución de inversiones para mejorar las carreteras de entrada y salida a Folgoso do Courel y los accesos a los distintos pueblos del municipio, y en las gestiones para convencer al ministro de Educación en 1980, Otero Novas, de que el Gobierno construyese los colegios de Folgoso y Seoane. «A finales de los setenta, en la delegación de Educación se decía que los niños de O Courel tendrían que acabar bajando a la escuela hogar de Quiroga», recuerda Val.

Capillas restauradas

Durante este tiempo, este cura, que en los últimos tiempos se encargaba de las parroquias de Folgoso, Meiraos, Seoane, Seceda y Vilamor, fue promoviendo también la restauración de prácticamente todas las capillas y la rehabilitación de las iglesias de Seceda, Meiraos y Folgoso.

Pero estos 41 años dan también para malos recuerdos. Entre los peores, el cierre del cuartel de la Guardia Civil de Folgoso, que en los años noventa provocó un profundo malestar entre el vecindario y a punto estuvo de provocar un serio problema de orden público. Pero en su balance de estos cuatro decenios, pesan más los buenos momentos y el hecho de que sus parroquias están hoy mucho mejor que en aquel primer invierno suyo sobre la nieve.