La apuesta empresarial es muy fuerte, pero basada en una amplia cartera de clientes con la que tienen que cumplir. «Nunca dimos un paso sin estar absolutamente seguros y la realidad es que la demanda de producto que tenemos actualmente supera la demanda y por ello necesitamos aumentar la producción», dijo David Corral.
La mayoría de la producción se exporta a diversas naciones como Francia, Alemania, Bélgica o los países árabes. «Un 90% de lo que producimos lo destinamos a la exportación. Ahora se están abriendo nuevos mercados, con mención especial para los países árabes; que cada vez nos solicitan más cantidad de polen, propolen y miel», explicó David Corral.
El futuro de Mel da Anta y de su nueva filial, Pazo de Lusío, se presenta por tanto despejado siempre y cuando se mantenga la tendencia de mercado actual. «Está claro que no nos vamos a arriesgar con una inversión de tanta cuantía si no tenemos una base importante. Hasta ahora siempre hemos acertado con todas las medidas de expansión y estamos convencidos de que en este caso sucederá lo mismo y la empresa continuará creciendo de manera progresiva», concluyó David Corral.