Sacrificios

La Voz

LEMOS

La historia de Cereixido vale para otras muchas aldeas de la Ribeira Sacra, que a la vuelta de la esquina se quedarán desiertas. Es el triunfo de la «desordenación» del territorio. La misma incoherencia que propicia que en las tiendas compremos productos llegados de Nueva Zelanda que se podrían cultivar aquí perfectamente. Pagamos autovías y demás dispendios a cuenta de sacrificar nuestra capacidad productiva. Así nos luce el pelo.