En plena crisis por el secado del embalse de Santo Estevo, en pleno cañón del Sil, la Diputación tuvo que sacar de alló los barcos turísticos que cubrían esta ruta y haciendo de la necesidad virtud aprovechó para tratar de revitalizar los otros itinerarios, que habían ido cerrando uno detrás del otro años atrás. La ruta ideada para Belesar no llegó a tener éxito y el barco trasladado a ese embalse apenas llegó a hacer recorridos, para desilusión de los responsables de los clubes náuticos de Taboada y la presa de Belesar.
Si a la Diputación le quedaban ganas de volver a intentarlo, todo apunta a que este verano no va a poder ser. El embalse está en estos momentos a menos de un 8% de su capacidad, y seguirá bajando porque el nivel alcanzado todavía no es suficiente.