Un vecino de Coirós pasea con su vehículo fabricado hace más de 50 años
29 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Cuando el Mercedes-Benz de Fernando Couceiro comenzó a rodar, la selección de Brasil solo había ganado una copa del mundo, Esplendor en la hierba aún no se había rodado y Antonio Banderas no era siquiera un feto. Y el coche de Fernando Couceiro Louriño, vecino del municipio coruñés de Coirós, presume de un potente corazón tras siete vidas sobre el asfalto. Su primer dueño le exigió en 1959 un largo viaje desde la fábrica alemana hasta Galicia. «Era un emigrante ourensán en México, daquela estes coches non se vendían por aquí e moi poucos podían mercalos», recuerda este jubilado. Hace diez años consiguió comprarlo, tras comprobar que se encontraba en muy buen estado. A él no le podían engañar. Además de mecánico de los coches del Ejército en Melilla, su familia vivió de un camión, un taxi y una gasolinera. «Estaba perfecto cando o merquei», recuerda. Apenas tuvo que hacerle varios retoques y le proporcionó un azul alegre con el que todos los vecinos de Coirós y Betanzos lo reconocen a su paso. «Os Mercedes son todo precisión», sentencia. Tanto orgullo de su coche lo llevó a afiliarlo al Real Automóvil Club de Galicia. ¿Y de consumo? «Perfecto, é un modelo diésel e gasta moi pouquiño».
A ratos libres, Fernando prepara en su taller particular otro modelo muy similar. Pero quiere más Mercedes. Aspira a un tercero. Esta vez rojo y un Clase B. «Se me toca o coche de La Voz de Galicia, xa poderei dicir que coñezo os modelos antigos e os máis modernos», concluye.