1No hay duda de que una característica destacada de la actividad del presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro, es la frecuencia con que visita el sur de la provincia. Cuando se aproxima el término de su mandato, esta frecuencia no disminuye sino más bien lo contrario. Su visita más reciente fue ayer en Monforte, donde se reunió con representes de los empresarios de la construcción, entre los que estaban los presidentes provincial y local de la asociación del sector, Hipólito Trinidad y Julio Vázquez Berao. El encuentro fue promovido por el PSOE, representadada por José Tomé, y consistió en una comida que se celebró en un céntrico restaurante. En torno a la mesa se habló de los problemas que hay en el sur lucense para crear puestos de trabajo y para ofrecer una alternativa de futuro a los jóvenes. Besteiro pidió a los constructores que aporten ideas y proyectos para estimular el empleo y en los que pueda ayudar la Diputación. Trinidad dijo que tomarán buena nota.
Atar las cepas
2Mientras los políticos van y vienen, la gente de a pie -parada o no- sigue ocupada en sus menesteres. En podar y atar las cepas, por ejemplo, que es labor propia de esta época. La imagen junto a estas líneas, tomada en la ribera chantadina del Miño, muestra que aún hay quien ata las cepas a las estacas con mimbres, a la vieja usanza, en vez de usar las modernas gomas y cintas.
La escalera de Roberto
3Quien también sigue ocupado en sus menesteres -y por cierto sin parar, como de costumbre- es el célebre artista monfortino Roberto González Fernández. Aún no hace mucho hablábamos en estas páginas de recientes exposiciones suyas en diversos lugares: Monforte, Lugo, incluso Alemania... Pues este viernes inaugura otra, en esta ocasión en la galería coruñesa Pardo Bazán. Se trata de una serie de colajes digitales -una técnica a la que recurre mucho de un tiempo a esta parte- que giran en torno a un motivo común: la famosa historia bíblica de la escalera de Jacob. La exposición de titula Jacob?s Ladder to... En todas las imágenes de la serie aparece la escalera, pero por ella no suben y bajan ángeles como en el Génesis, sino que sirve para acceder a muy variados lugares: la tensión, la guerra, la intolerancia, el jazz o los almacenes Ikea... A lugares de hoy y de siempre.