Todo es mucho más difícil cuando pierdes la vista

LEMOS

1 Por su condición de deporte paralímpico, el goalball no es práctica que sea muy conocida. Ayer, Abelardo Villar, coordinador deportivo de la Once estuvo en el instituto Río Cabe de Monforte para explicar el funcionamiento de este juego creado específicamente para personas invidentes o con deficiencias visuales. Participan dos equipos, con tres jugadores cada uno y se juega con una pelota que lleva cascabeles en su interior. El objetivo es -utilizando el sentido auditivo- detectar la trayectoria de la pelota que lanza el equipo contrario a fin de que no nos metan un gol. Puede parecer fácil, pero prueben a hacerlo con los ojos vendados.

Haciendo moscas

2 El que tiene una vista envidiable -y mucha maña- es el joven monfortino Raúl Pérez Prieto, que el pasado sábado quedo en sexto puesto en un concurso de elaboración de moscas -para pescar- que se disputó en Santiago. Un puesto más que meritorio, ya que competía con adultos. Ese mismo día y el siguiente, pero en Monforte, se celebraba el segundo curso de pesca a mosca que organiza la Sociedad Val de Lemos.

Compadres madrugadores

3 Mañana es Xoves de Compadres. Una celebración con bastante arraigo en lugares como Monforte y Sober pero con ninguno -que nosotros sepamos- en otros como Chantada. Eso era así hasta ayer, que unos vecinos de la aldea de Comezo se decidieron a colocar unos compadres que representan a un par de hombres tomándose algo en un club de fumadores. Parece que la tradición les ha llamado la atención en esta aldea de la parroquia de San Xoán da Laxe, pero que han preferido modificarla y pasarla al martes. Eso o simplemente aprovecharon la ocasión para «acordarse» de la Ley Antitabaco recientemente puesta en marcha.

Cuidados especiales

4 Las que quedan liberadas para trabajar en la elaboración de los compadres son las mujeres que ayer recibieron -de manos de la concejala de Igualdade, Ana Casal- los diplomas que acreditan que han superado el curso de atención a personas dependientes que el CIM (Centro de Información á Muller). Ahora conocen las técnicas para el cuidado de este tipo de individuos y conocen los recursos existentes para ayudarlas en esta complicada labor.