A ver. Ge, hache, i?, sí, aquí está la jota. Jubetero, jubileo, júbilo. Pues no la veo por ninguna parte. ¡Abuelooo!, ¿tú sabes lo que significa la palabra jubilación? Ven aquí, hijo mío, que yo te lo explico. Allá por el año 2010 todos ya sabíamos que a partir de los 50 años, y no digo nada a los 60, el cuerpo humano pierde hueso, masa muscular, aparece el cansancio y las caídas, además de otros achaques. Pero pusieron en todos los altares al Mercado. Un niño grande y mimado. El mejor biberón que podías darle era un sindicalismo mayoritario domesticado. Había que tenerlo contento, con el subidón especulativo, sin contrariarlo lo más mínimo.
El Mercado dice que hay que jubilarse tarde, pues nada, a jubilarse a los 67 años. El Mercado exige reducir el gasto público porque no tiene negocio, pues se amplía el período para calcular la pensión hasta los 25 años. En los descansos de los embobantes partidos de fútbol salía la publicidad del Silvestre Estallone ese que decía: «Tú puedes jubilarte a los 75 años con mi método para tener un cuerpo marcado y definido como el de Rambo y Rocky».
Los jóvenes acabaron por perder toda ilusión y perspectiva. Los trabajadores recurrieron al mercado negro para adquirir sustancias dopantes y otras porquerías. Tuve compañeros a los que les crecieron los pechos y se volvieron agresivos y a otros sin embargo no les importaron sus efectos secundarios porque les crecía el pelo.
¿Y todo esto a cambio de qué? ¿De la sostenibilidad de su sistema? Ese día nos mataron la ilusión y nos robaron la vida.