Un lugar donde poder quejarse e informarse

A. López / M. Caravel redac.monforte@lavoz.es

LEMOS

La cantidad de quejas que los usuarios presentamos de los servicios que nos prestan las empresas parece ser -según las principales asociaciones de consumidores- que en los últimos años van en aumento. La crisis ayuda lo suyo. Nadie quiere perder un derecho y mucho menos un euro. El ránking de sectores que más reclamaciones reciben lo encabezan, según Facua, las eléctricas, las telecomunicaciones y las aerolíneas. Les siguen, muy de lejos, los seguros, servicios bancarios, adquisición de viviendas, agencias de viajes y los transportes. Claro está, estos datos son anteriores a la entrada en vigor de la Ley Antitabaco que, en vista de que generó más de 800 reclamaciones en los dos primeros días, seguramente hará variar este listado el año que viene. En Monforte teníamos hasta el momento la opción de reclamar en la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC), un servicio gratuito de información y orientación en los conflictos que puedan surgir entre consumidores y empresarios. Desde ayer también podemos hacerlo en la oficina de Consumidores e usuarios en marcha (Conumar), donde abogarán por la defensa de los intereses económicos y sociales de los vecinos de las comarcas de Lemos y Quiroga. A la inauguración de la oficina -que está en las Galerías Capitol de Monforte- asistieron la directora xeral de Comercio, Nava Castro ; la delegada territorial de la Xunta, Raquel Arias y la presidenta de la asociación Pilar Iglesias , que coincidieron en animar a que la oficina fuese, no solo un lugar donde reclamar, sino, sobre todo, un lugar donde pedir información. La directora xeral añadió además que «atenderán de forma prioritaria ás persoas maiores ou aquelas con algún tipo de minusvalía». De hecho, los técnicos de Conumar están especializados en la atención a estas persoas. Fumar al fresco. El que no generará ninguna queja por la Ley Antitabaco será el chantadino Leopoldo de Soto . Pese a llevar más de media vida fumando -puros- no le importa lo más mínimo tener que variar un poco sus hábitos. Si antes pasaba la mañana en el Café Los Ángeles fumándose un puro, ahora sigue haciéndolo. Eso sí, en el exterior del bar. Solo cambia la temperatura, porque Leopoldo -que está completamente de acuerdo con la nueva ley- hasta se saca una de las sillas del bar a la calle para estar más cómodo. Una medida un tanto arriesgada en pleno invierno, pero que a buen seguro vaciará los bares como nunca este verano.

Actitudes mucho menos civilizadas tienen algunos vecinos de Leopoldo de Soto. Una vez más la cabina telefónica que hay en la confluencia de las calles Castelao y Profesor García Arias -en plena zona de copas- resultó dañada en un acto vandálico perpetrado por individuos que aprovecharon la noche y seguramente la valentía que otorga el estado de embriaguez.

De un hechizo, que no de la embriaguez, es víctima Odette , la joven princesa a la que el terrible brujo Von Rothbart convierte en cisne. El maleficio únicamente le permite adoptar forma humana durante la noche y no desaparecerá hasta que un hombre le jure amor eterno. Sigfrido se enamora de Odette, pero el malvado brujo pone todo tipo de trabas para impedir el amor de los jóvenes. En esencia, esta es la historia que cuenta El lago de los cisnes , que ayer puso en escena en el auditorio municipal lucense el Ballet Estatal Ruso, siguiendo las directrices del famoso bailarín Alexei Fadeechev. Como si de auténticos cisnes se tratase, más de 40 bailarines surcaron ayer el escenario durante la representación de la obra de Tchaikovsky, dejando a los espectadores rendidos ante sus movimientos y convencidos de que el que presenciaban es uno de esos espectáculos que vale la pena ver aunque solo sea una vez en la vida. Méritos propios. La fotógrafa vilalbesa Inma Purriños está viviendo su particular cuento de hadas. Este año está nuevamente entre los candidatos a los Premios Goya de Fotografía, que concede la Asociación de Fotógrafos Profesionales de Zaragoza y Provincia. Ha sido elegida en el apartado de fotografía industrial y publicidad, uno de los cuatro en los que se divide este galardón. Según la fotógrafa «estar seleccionada ya es muchísimo». Y ganarlo debe de ser algo superior y cuyas sensaciones ya conoce la vilalbesa, pues logró ese galardón en el mismo apartado en la edición del año 2003.