Las escuchas telefónicas sorprendieron a la banda que asaltó la casa de Veiga (Chantada) cuando acordaba dividir el botín de otros robos en Vigo
07 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Hay que vender [las joyas] para sacar más plata. Lo partimos a partes iguales y ya está. Los cuatro miembros de la banda hispano-rumana que, supuestamente, asaltó una tienda de Redondela y una casa en Moscoso, en Pazos de Borbén, no tuvieron reparos en discutir sobre el reparto de su botín mediante llamadas telefónicas. Ignoraban que las fuerzas de seguridad les seguían la pista desde que habían perpetrado un golpe en Chantada en abril y que oía todas sus conversaciones con autorización judicial. El 30 de junio actuaron en Redondela y el 5 de julio en Moscoso.
En el juicio que concluyó ayer, el juez de lo Penal número 3 de Vigo y la fiscal pudieron oír cintas en las que el cómplice gallego que marcaba los objetivos estaba apurado porque se quedó sin coche para marcharse de Redondela. Otras charlas se refieren al 6 de julio, después del asalto de Pazos de Borbén. En la grabación, los integrantes de la banda presionan a su jefe para repartir el botín.
En una de las conversaciones, un cómplice acuerda verse con otro y quedan para ir a una casa a buscar el botín. «Coges lo tuyo y lo del otro. Coge lo mío también». Más tarde, una mujer pregunta a un implicado qué hizo la noche anterior y este contesta: «Nada, deporte». Al poco, otro anuncia que «ahora les llamo para entregar el dinero».
Las charlas siguen por la tarde. Uno presiona: «Falta plata. Hay que vender más [joyas] para sacar más plata». Tiempo más tarde, algunos miembros de la banda se reúnen en una casa en Vigo, donde está custodiado el botín. Llaman a Mingos, el único gallego de la banda que, al conocer la zona, marcaba los objetivos: «Estoy en tu casa, no sabemos qué hacer con él». El otro se mosquea y al darse cuenta que quieren repartir el botín replica: «Arreglar entre vosotros». Estos se quejan de que no está el Gordo, en referencia a George, el jefe. «Pues lo partimos a partes iguales y ya está», zanja el redondelano. Minutos después, este telefonea al Gordo: «Tenemos que repartir la herencia, están nerviosos en la casa». El jefe se enfada: «Yo le dije que eso [una joya marcada] no se vende, no se puede partir, no me importa que el Loco esté sin dinero». El gallego lo aplaca: «Yo ya les dije: 'Lo que diga el Gordo'».
Risas en el banquillo
Algunas cintas, en las que se oyen conversaciones con la novia de uno, provocaron las risas de los acusados en el banquillo. A la representante de la Fiscalía no le hace tanta gracia, ya que ve pruebas «contundentes» y que las explicaciones del grupo, como que fueron de sardiñada, son «inverosímiles». La Fiscalía considera que los integrantes de la banda son «peligrosos» y algunos profesionales. «Uno admitió que vino a España a delinquir, vive de robar». En el primer robo en una tienda, en el que golpearon a la dueña, la fiscal ve probada la implicación de George y Mingos.
El juicio, que se celebró en Vigo, quedó visto para sentencia el viernes.