Cambia la gominola por el plátano

Lucía Rey
Lucía Rey LUGO/LA VOZ.

LEMOS

Los niños lucenses pueden mejorar su calidad de vida y la de su entorno con hábitos sencillos que los convertirán en el futuro en consumidores responsables, según ACUL

21 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La perfección es casi imposible de alcanzar, pero es probable que si un niño se acostumbra a cerrar el grifo para no desperdiciar agua, a merendar un bocata de jamón en lugar de un bollo industrial o a jugar más en el parque y un poco menos en el ordenador, sea un consumidor responsable en el futuro. La Asociación de Consumidores y Usuarios de la provincia de Lugo (ACUL) destaca que los pequeños también consumen y pueden contribuir mediante el aprendizaje a mejorar su calidad de vida y la de su entorno. En esa línea, el colectivo impartió hace unos días una charla para escolares en el colegio Salesianos (Divina Pastora), de Lugo. Después de explicarles el significado de la palabra «consumidor», la abogada Vanesa Arbesú incidió en la forma en que los pequeños consumen. «Por ejemplo, cuando desayunan de forma saludable, cuando juegan en el parque, cuando compran un juguete o cuando se duchan», señaló.

En la sesión, los chavales, con edades comprendidas entre los 9 y los 12 años, conocieron hábitos que pueden practicar en su día a día para ser responsables. La importancia de que lleven una alimentación sana y equilibrada jugó un papel muy destacado. «Los niños deben conocer los alimentos, por eso les enseñamos a que se fijen en el etiquetado. Además de la fecha de caducidad, es importante que aprendan a conocer los componentes de cada uno», indicó la profesora.

Prevenir problemas y alergias

Cada vez hay más personas que sufren obesidad, pero también alergias por intolerancia al huevo, la leche o alimentos con gluten, entre otros. Por esa razón, subrayan desde ACUL, es tan importante que los críos lean la información nutricional que aparece en las etiquetas para diferenciar un producto saludable de uno que no lo es.

En uno de los juegos del taller de consumo, los escolares tuvieron que colocar distintos tipos de alimentos -como verduras, legumbres, bollería...- dentro de una pirámide nutricional. «Eso les ayuda a identificar el grado de beneficio que les aporta cada tipo de alimento», comentó Arbesú.