Dar con las coordenadas aproximadas de la fonte do Pilar, desmontada por las obras del puente nuevo sobre el Miño, ha requerido de tres días de espera en los que, se supone, representantes de la Consellería de Cultura se han puesto en contacto con otros del Ministerio de Fomento.
En alguna de esas conversaciones, sin embargo, se ha producido algo más apropiado del juego «el teléfono escacharrado» que del patrimonio cultural, por pequeño que este sea. Como ejemplo sirve que la Consellería de Cultura ahora afirma estar «a la espera» de que Fomento y el Concello les digan dónde quieren poner la fuente. Pero Fomento también está «esperando» que Cultura y el Concello les digan qué hacer con la fuente que guarda el cantero.
Y, a todo esto, el Concello también espera. ¿A qué? A que se celebre una reunión a tres bandas en la que Cultura y Fomento consensúen con el Concello dónde colocar la Fonte do Pilar.