A kilómetros de Internet

Sergio López SARRIA/LA VOZ.

LEMOS

Samos y localidades próximas a la montaña disfrutan de una red en ?la que la capacidad de conexión y velocidad varían en función de cada casa

07 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Ya se pueden tramitar por Internet las multas de tráfico, las reservas en hoteles, las citas en el Sergas y múltiples servicios más que hacen la vida del ciudadano medio más fácil. Sin embargo, de poco sirve Internet si este ciudadano vive en los valles que bañan la montaña lucense. En Samos, mientras algunos vecinos pueden disfrutar de conexiones de hasta seis megabytes de velocidad, otros tienen que hacer kilómetros para conectarse a la conocida como red de redes.

Hasta hace unos meses Samos era una de las localidades en las que Internet era un privilegio del que solo se podía gozar viajando hasta Sarria. Aunque el ayuntamiento ofreció una red Wimax (sin hilos) con conexión gratuita, días como los de ayer, nubosos y con lluvia, hacían que toda la comarca se quedase sin cobertura. Tampoco las jornadas de alto volumen de conexiones eran muy fructíferas. Las gentes tenían que esperar a que se desconectase un vecino para poder entrar en Internet sin que se colapsase el sistema.

Desde agosto, en cambio, los nuevos repetidores instalados en la zona hacen que la vida de los vecinos de Lousada o Renche pueda tener, como nuevo ingrediente, una conexión a la red sin apenas fallos. La velocidad no es la óptima. Si alguien quiere navegar entre páginas como en las grandes poblaciones tendrá que volver a coger el coche e ir a Sarria. Sin embargo, ahora instituciones como el ayuntamiento ya disfrutan de un servicio, hasta hace un año, inexistente en la localidad.

Gestiones imposibles

La situación del núcleo urbano de Samos contrasta, en cambio, con el de algunas de sus parroquias. Mientras en Lousada, Jorge García, un vecino que ahora prepara oposiciones con la ayuda de Internet, disfruta de una velocidad de un megabyte, en Lóuzara, otra parroquia, tienen que recorrer 5 kilómetros hasta Samos para conectarse a la red. Allí sus vecinos no pueden conectarse hasta que se instale un repetidor que dé cobertura. La instalación se hará en los próximos meses, pero de nada sirve que todo se cuelgue en la red si todavía hay ciudadanos que no pueden acceder a ella.

Las instituciones promueven el uso de Internet, en buena parte de los colegios gallegos la red es una gran herramienta de ayuda. Sin embargo, en la Galicia montañosa hay gente que no puede acceder a Internet. Una situación que, como señala un vecino de Samos, hace que el rural, abandonado por los jóvenes para encontrar un futuro en la ciudad, cada día esté más desvalido. Si trabajar el campo atrae cada vez a menos gente, hacerlo lejos de la tecnología resulta casi imposible.

En parroquias como Lóuzara los jóvenes solo pueden recurrir a la enciclopedia para sus trabajos de clase. Lo peor es que algunos de estos chicos que hoy estudian en Samos tendrán que trabajar en el futuro con una herramienta que apenas conocen, Internet.