Palas de Rei acoge un campamento internacional en el que sus participantes aprenden a relacionarse con los demás convirtiéndose en guías del Camino
05 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Vienen de países como Cuba, Uruguay, Alemania o la República Checa. Algunos nunca habían visto una hoz, ni un sacho, ni siquiera el campo estuvo entre sus áreas de trabajo. Sin embargo, su afición por conocer nuevas culturas y por mejorar en su trato con los demás les ha llevado hasta Palas de Rei. Allí compaginan obras de teatro con labores de desescombro mientras, en sus ratos libres, hacen de guía para aquellos peregrinos desorientados que buscan un camino para llegar a Santiago.
Las actividades se encuadran dentro del programa de campos de trabajo que ha puesto en marcha la Xunta. El objetivo es que jóvenes de entre 18 y 28 años aprendan a relacionarse con otras personas y dinamicen su día a día. Aunque se trata de una iniciativa pionera en Galicia, en el anterior campus que se celebró a finales de julio se agotaron las plazas a la media hora de abrir. Para el que se celebra estos días en Palas de Rei bastaron diez minutos para completar el cupo. Las nacionalidades que participan en este campo van desde la brasileña o cubana hasta la alemana o francesa. Solo cuatro personas de este grupo de veinte son gallegas.
La labor que tienen que realizar se centra en tres puntos. El primero es el cultural. En él tienen que acudir diariamente al camino de Santiago a su paso por la localidad palense para explicar a los peregrinos la ruta que deben seguir para llegar hasta Santiago. Esta actividad aprovecha la internacionalidad de los voluntarios para poder atender al caminante en su propio idioma. Una tarea que se compagina con otra centrada en el Medioambiente. En grupos de cuatro personas, los asistentes acuden a la laguna de San Xulián do Camiño, próxima a Palas de Rei, para realizar labores de desescombro. Se trata de intentar que la zona esté accesible para los peregrinos que pasan por el camino próximo y elevar ese tramo de la etapa para que las inundaciones que sufre este humedal en invierno no corten el paso por la pista.
Drama intercultural
Además de las dificultades que plantea la relación entre personas que son de culturas muy diferentes, a todos los participantes se les exige que sepan hablar inglés y, si puede ser, también castellano. Pero ni todos dominan el inglés ni la lengua de Cervantes goza de grandes representantes entre las personas que acuden desde el extranjero.
Si algo es universal, en cambio, es la música. Sobre el escenario de la casa da cultura de palas, los participantes ensayan estos días para hacer una representación dramática los días once y doce. Xosé Luis Garza, el director del campamento, les enseña a moverse sobre las tablas y dejarse llevar por los ritmos gallegos. Las instrucciones las da en castellano y en gallego y, aunque hay algunos que no le entienden, es precisamente la explicación que les dan sus compañeros gallegos las que hacen que poco a poco vaya fortaleciéndose la amistad. Aperos de labranza, mapas y movimientos corporales hacen que, al fin, todos vuelvan a sus países sabiendo como dinamizar las relaciones personales de su día a día.