25 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Cuando las duras condiciones acabaron para Julio llegó otra etapa, posiblemente tampoco fácil, que fue la de asentarse y hacer frente a otro tipo de vida. Tras el fin de la pesadilla de los campos de concentración, Julio Castelo llegó a Parga. Allí se casó con Ángela Castelo Uriz. Del matrimonio nacieron dos hijos, uno de los cuales vive en la actualidad.
Con el paso del tiempo, Castelo logró una licencia para la venta de productos cárnicos. Ese fue su oficio que desarrolló por toda la comarca. Acabó siendo «Xulio, o xamoneiro». Finalmente se estableció con su esposa en una casa de Guitiriz.