Los automovilistas que ocasionaron graves accidentes en la capital lucense y se fugaron nunca llegaron a ser localizados por la Policía Local
20 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Son algo parecido a fantasmas. Se esfuman. Desaparecieron del lugar de los hechos y la Policía Local nunca les llegó a echar el golpe. Tres conductores que ocasionaron graves accidentes en las calles de la capital lucense y se fugaron inmediatamente del sitio jamás llegaron a ser localizados. Por fortuna, sus fechorías no ocasionaron víctimas mortales, aunque una joven que resultó atropellada pagó con severas lesiones.
El último de los accidentes sucedió en la madrugada del pasado viernes en la calle Río Eo. El conductor se escapó después de haber ocasionado daños en cinco coches. Ayer no había sido localizado. Los investigadores sabían a nombre de quién estaba el vehículo, pero esta persona no había comparecido para identificar a quién era el conductor en el momento de producirse el percance.
El caso sucedido en río Eo tiene muchas similitudes con otro ocurrido en agosto del año pasado en el tramo comprendido entre las puertas de la muralla de San Fernando y la Rúa Nova. Un fitipaldi que circuló por la acera y acabó llevándose por delante a tres vehículos que se encontraban estacionados también se esfumó. En el lugar dejó el coche que conducía totalmente destrozado. De él nunca más se supo, aunque los agentes llegaron a conseguir numerosos datos.
Hay hechos que resultan difíciles de entender. ¿Cómo es posible que las fuerzas de seguridad no sean capaces de localizar a estos conductores fantasmas? Si otros asuntos peliagudos se resuelven, da la sensación que buscar a un conductor es pecata minuta. Sin embargo los expertos en cuestiones relacionadas con temas de seguridad no lo creen así.
Ayer, la portavoz de la Policía Local Eva Real lo explicó. «Aparentemente parece doado, pero non o é. En ocasións, o domicilio que consta nos rexistros do titular do vehículo non se corresponden coa realidade. Un coche pode estar rexistrado na Jefatura de Tráfico de Lugo e o seu titular pode estar residindo en Francia, por poñer un exemplo», expresó la agente.
En el caso del accidente de la Ronda, de hace ahora casi un año, los agentes localizaron al titular del vehículo. Vivía en Salamanca. Cuando policías de dicha ciudad fueron a su domicilio éste les manifestó que había vendido el turismo hacía meses. Posteriormente supieron que el comprador podría pertenecer a una familia gitana.
Aunque no es el caso de estos dos conductores fugados, a veces ocurre que incidentes de similares características son provocados por chóferes que se dan a la fuga en sus propios vehículos. Cuando algún peatón toma nota de la matrícula no es infrecuente que lo haga mal porque, muchas veces, números y letras generan confusión. En la comisaría, por ejemplo, contabilizaron numerosos casos.