Poco después de acceder a la alcaldía el bipartito PSOE-BNG impulsó el cambio de denominación de varias avenidas que conservaban nombres alusivos al franquismo
18 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La llegada a la alcaldía lucense del bipartito que formaron PSOE y BNG tras las elecciones municipales de 1999 convulsionó la ciudad en muchos aspectos. Uno de los más llamativos de cara a la opinión pública fue el cambio de nombres que la coalición de gobierno propuso casi de inmediato para algunas de las calles más representativas de la urbe amurallada, y que en aquel momento seguían conservando denominaciones alusivas a la Guerra Civil y al franquismo como Dezaoito de Xullo, Carrero Blanco o Xeneral Franco. Si bien, también entró en el mismo saco la plaza Exército Español. La polémica trascendió los despachos oficiales y se instaló en la gente de a pie.
Comerciantes y vecinos del Dezaoito de Xullo llegaron a crear incluso una asociación, y a recoger y entregar en el Concello más de un millar de firmas para oponerse al cambio. Defendían que la nueva denominación les iba a obligar a gastar mucho dinero porque tendrían que variar rótulos, tarjetas, direcciones postales o membretes, entre otros elementos. También sostenían que mucha gente iba a tener dificultades para identificar la calle. «Aínda hoxe se lle preguntas a algunha xente onde está o Camiño Real non o sabe, e daquela o 18 de xullo coñecíano ata en Monterroso», señala Ángel Loal, presidente de la actual Asociación de Comerciantes Camiño Real, sucesora de la hoy extinta Asociación de Comerciantes Dezaoito de Xullo, que continúo funcionando varios años «como acto de protesta».
Diez años después del pleno municipal en el que se aprobaron los cambios propuestos por la comisión técnica del callejero, este empresario recuerda que otra de las cuestiones que más molestó a los vecinos y a los comerciantes de la zona fue que el gobierno local hubiese decido efectuar el cambio «sen contar con ninguén». En este sentido, considera que en torno al caso se generó bastante confusión, ya que algunas personas creyeron que la asociación defendía el nombre de la calle porque estaban a favor de las ideas que representaba. No en vano, la fecha del 18 de julio hace referencia al día de 1936 en que se produjo la sublevación militar encabezada por Francisco Francisco, y que derivó en casi cuatro décadas de dictactura. Con todo, Loal puntualiza: «Poderás cambiar o futuro, pero non o pasado».
Otro de los cambios polémicos se vivió en la actual Avenida das Fontiñas, que recuperó su antigua denominación en detrimento del nombre que lució durante años: Carrero Blanco. El presidente de la Asociación de Veciños da Milagrosa, Valentín Arias, que siguió el proceso de cerca recuerda que «houbera certa contestación veciñal porque a xente acostúmase a utilizar un nome e non cae na conta que ese nome significa algo».
En su opinión, la historia hay que recordarla «nos libros, nos estudos, nos traballos...», pero el nombre de una calle nunca debería servir para ensalzar «un feito histórico que causou un millón de mortos».