La Cámara de Comercio inició en el años 2002 los trámites para obtener varias titulaciones, pero obstáculos en el camino la obligaron a conformarse con la UNED
28 mar 2010 . Actualizado a las 03:00 h.En septiembre del año 2002, el pleno de la Cámara de Comercio facultó a su presidente, Alfredo Mosteirín Castañer, para que iniciara las gestiones con un grupo de universidades privadas extranjeras para tratar de conseguir para Lugo una licenciatura, vinculada al ámbito empresarial o económico. A finales de marzo del 2010, las solicitudes cursadas a la Xunta para que autorizara los sucesivos proyectos modificados según las exigencias duermen en el sueño de los justos en algún cajón de la administración autonómica. La entidad cameral lucense, según señalaron desde esta institución, sigue esperando por respuestas a algunas de sus peticiones. Dejó de ser un asunto prioritario, pero en el que los responsables de la entidad invirtieron muchos esfuerzos y se llevaron algunos disgustos.
Cuando la Cámara de Comercio inició las gestiones para poner en marcha la universidad privada -que, según resaltó su gerente, Alberto Fernández Piñeiro, en momentos de máxima tensión y expectación, iban a pagar los empresarios lucenses-, estaban a punto de finalizar las obras del edificio de formación de Augas Férreas. Con el paso de los años el Forcam, denominación de este inmueble de estilo inglés que alberga la formación de la entidad que preside Alfredo Mosteirín, se fue llenando de contenido. En él tienen su sede la UNED y la Escuela de Negocios de Caixanova. No cubre las expectativas iniciales, pero dio cobertura a una de las viejas demandas de los lucenses, disponer de una delegación de la universidad a distancia.
Cuando Mosteirín recibió autorización para iniciar las conversaciones para implantar una universidad privada en la Cámara -se hablaba de que iba a ser la primera de estas características en Galicia-, había contactos con cinco universidades extranjeras -dos de ellas británicas, que no exigían selectividad para el acceso a estudios superiores-, una argentina, otra norteamericana y una holandesa.
En el mes de febrero del año 2003 trascendía que la pretensión de la entidad cameral era la de implantar las licenciaturas de periodismo, informática, turismo y medio ambiente. En esas fechas también anunciaban que en breve iban a publicar las condiciones para la selección de docentes, proceso que se llegó a iniciar. Los candidatos eran todos doctores, según el gerente de la entidad, Alberto Fernández Piñeiro, que fue quien salió en defensa de las pretensiones de la Cámara en el fuego cruzado que recibió en aquellas fechas, tanto por parte de la Universidad, a través del propio Senén Barro, como de la Xunta. Fernández Piñeiro, ante uno de los ataques lanzados por Barro al proyecto le respondió que la universidades con las que iban a colaborar eran británicas y públicas: «Cuando quiera el rector -dijo-, podemos comparar el nivel de la calidad de las universidades británicas con la pública de aquí». En cuando a los profesores el gerente se preguntaba cuántos eran doctores en el caso de Santiago .
La Cámara de Comercio se vio obligada a salir en defensa de su iniciativa, argumentando que su intención era la de ampliar la oferta pública de titulaciones universitarias, no competir con ellas. «Nosotros -añadía el gerente- pretendemos traerlas y pagarlas de nuestro bolsillo, por la vía que la ley nos permite. No vamos a pedir ni un céntimo a la administración. Los fondos son de los empresarios». «No sé -concluía- por qué se arma tanto revuelo si estas mismas universidades están en otras comunidades autónomas».