Los efectos de los temporales y la erosión de la lluvia originaron varios derribos de taludes y corrimientos de tierra
28 mar 2010 . Actualizado a las 03:00 h.Hace un año por estas fechas los técnicos que diseñaron y construyeron toda la infraestructura del corredor entre Nadela y Sarria se mostraban sorprendidos a la par que muy satisfechos por la ausencia casi total de desprendimientos o corrimientos de tierra. Había muy pocos y en todos los casos de escasa consideración.
Doce meses después la situación es muy distinta. Los rigores climatológicos de un invierno con numerosos temporales, temperaturas bajo cero en muchas ocasiones, y un elevadísimo índice de precipitaciones trajeron consigo que el número de derrumbes en los taludes que rodean la carretera sea elevado. A pesar de eso, se puede decir que los daños no fueron tan cuantiosos como se podía esperar en unas condiciones tan adversas.
Uno de los aspectos que dan solidez a las obras de la vía de alta capacidad es que una gran parte de los desmontes fueron excavados en roca maciza, muy resistente a las inclemencias. La mejor prueba es que, a pesar de que hubo numerosos derrumbes de piedras, en ningún caso se produjo la caída de rocas de considerable tamaño. Lo que sí se notó en gran medida fue el corrimiento de tierra, en gran parte debido a la acción erosiva del agua.
Los desprendimientos fueron casi todos sustentados por las vallas metálicas, lo que permitió que excepto en contadas ocasiones la tierra o las piedras apenas alcanzaran la carretera. En ningún caso fue necesario cortar ningún carril a la circulación.
El trabajo de los encargados de mantenimiento también se ha incrementado en los últimos meses, pero han sabido sacarlo adelante sin ningún problema y el estado de conservación de la vía de alta capacidad puede considerarse excelente 16 meses después de su apertura oficial al tráfico.