La piscina

Rosa María Gamallo

LEMOS

Estos días están llevando a cabo en la piscina climatizada un acto de buena fe (jeje). Se están entregando unos dípticos con una encuesta para ver cómo vemos sus instalaciones y funcionamiento en general. Me parece estupendo, si no fuera por la poca credibilidad que me tienen. No es la primera vez que lo hacen. Supongo que no es más que un proceso al que están obligados por el simple hecho de mantener un sello de ¿calidad? que hay que renovar, y que no significa más que una cantidad importante de euros que se pagan a la empresa que te certifica.

El caso es que llevé una encuesta a sus instalaciones, y otra la entregué al concejal de Deportes de Monforte. No sabía nada del tema. Como ya le dije en alguna ocasión, este tipo de encuestas deberían de partir también de ellos como responsables finales de las instalaciones. El caso es que se habló con los socios y se ha decidido entregar también en el Ayuntamiento dichas encuestas cubiertas. Los socios que no hayan sido informados quedan ya avisados.

Está a punto de terminar el contrato y para su renovación nos gustaría que esta vez se hiciesen las cosas bien, ya no digo mejor, porque peor es imposible. Si dan su gestión a una empresa privada, que por lo menos la controlen muy de cerca. Aunque yo sigo sin ver cómo puede salir más rentable dar beneficios a una empresa en lugar de tener unas instalaciones totalmente públicas y gestionarse desde el Ayuntamiento. A no ser claro, que los trabajadores de estas empresas estén superexplotados (por algo hicieron la huelga), y con contratos en el Ayuntamiento esto no sería posible.

Si es así, es bueno saber cómo los que se suponen que tienen que velar por nuestros intereses miran hacia otro lado y permiten eso.

Los usuarios de esta instalación estamos ya hartos de tener un gimnasio tercermundista, de esperar a que se reparen averías meses y meses; de que esas averías se hagan ya algo habitual (como la sauna, el hidromasaje y la piscina pequeña); que las temperaturas bailen al son del tiempo de fuera, o peor aún, que vengan al gimnasio distintos aparatos que en otros sitios apartan; que los secadores duren quince días en buen estado, etc.....

Y que todas las reclamaciones, tanto a ellos como al Ayuntamiento, caigan continuamente en saco roto.