El fantasma de Stalin aún pasea por Rusia

Marina Lapenkova

LEMOS

Nostálgicos y detractores polemizan en el 130.º aniversario de su nacimiento

22 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Comunistas y nostálgicos de la URSS celebraron ayer el 130 aniversario del nacimiento del dictador soviético José Stalin, que sigue contando con numerosos admiradores pese a las deportaciones en masa y la eliminación sistemática de disidentes que caracterizaron a su régimen. Pero no fueron los únicos que se pronunciaron.

Los defensores de los derechos humanos aprovecharon para pedir que se haga una valoración jurídica del régimen estalinista. «Es absolutamente necesaria una valoración clara y transparente de los crímenes cometidos durante el período comunista», declaró Yan Rachinski, de la asociación pro derechos humanos Memorial.

«Lo que hizo Stalin, en particular como responsable militar, lo convierte para siempre en inmortal» aseguró el jefe del Partido Comunista (PC), Guennadi Ziuganov, tras una ofrenda floral en la tumba del «padre de los pueblos», ubicada en la Plaza Roja, tras el mausoleo de Lenin. Unas 1.500 personas participaron en la ceremonia.

«Es una ceremonia para un verdugo, una fiesta sobre la sangre vertida de las víctimas», afirmó por su lado, indignado, el líder del partido reformador Iabloko, Serguéi Mitrojin. «La propaganda del estalinismo debería ser prohibida», escribió en una carta abierta divulgada ayer.

Stalin sigue siendo venerado en Rusia por su papel en la victoria durante la Segunda Guerra Mundial. Pero su responsabilidad en la deportación y muerte de millones de soviéticos apenas es objeto de debate, especialmente en la cúpula del Estado. Una mayoría de rusos (54%) admiran hoy su liderazgo, pero un 58% de los encuestados opinan que la Rusia actual no necesita un dirigente como él.

En octubre, el presidente ruso Medvédev había declarado que ninguna razón de Estado justifica los millones de víctimas de las purgas estalinianas, en una inusual condena al dictador.

«¿Verdugo o padre de los pueblos?», se interrogaba ayer la cadena independiente de televisión RenTV, antes de sorprenderse por el hecho de que «son cada vez más los rusos que le perdonan sus varios millones de víctimas».

Esto se debería, según Rachinski, a que los rusos no están totalmente informados de las violaciones de los derechos humanos durante la época de Stalin. Arseni Roguinski, líder de Memorial, organización ganadora este año del premio Sajarov cree acuciante «desestalinizar» el país. Si no se produce, dijo, será «imposible construir un futuro normal».