Representantes del centro penitenciario de Monterroso participaron días pasados en Madrid en la denominada Feria de Valorización, organizada por el organismo encargado de dirigir todos los programas europeos de aprendizaje. La reunión concentró a los coordinadores de España de los proyectos europeos denominados Comenios (para centros de enseñanza secundaria) y Grundtvig (para centros de adultos). En la feria fueron expuestos los que han sido elegidos como mejores proyectos europeos durante el bienio 2007-2009 para que sirvan de ejemplos de buenas prácticas a todos los responsables de este tipo de iniciativas en los diferentes centros educativos españoles. Monterroso participó con el centro de adultos en una iniciativa que denominó «El corazón lejano» y que permitió a un grupo de internos el poder escribir sus biografías que ya fueron publicadas en un libro.
El proyecto monterrosino fue elegido en la feria madrileña como uno de los más destacados, razón por la cual tuvo un puesto especial en el que fue mostrado a los asistentes, más de cuatrocientas personas de diferentes puntos de España. En el este puesto estuvieron el director del centro, Víctor Fraga; el coordinador del proyecto, Pedro Cantero, Manuel y Ali Lanha Díaz, traductor del centro penitenciario y Manuel Sánchez de Carrera, maestro del centro de adultos monterrosino. Uno de los libros del proyecto con las autobiografías de los internos fue entregado por parte del director de la prisión a Enrique Barón, antiguo ministro socialista, ex presidente del Parlamento Europeo y actualmente parlamentario en Bruselas, que fue el encargado de inaugurar las jornadas que tuvieron lugar la pasada semana.
Además, desde el equipo responsable del Programa Grundtvig transmitieron a los promotores de la iniciativa llevada a cabo en Monterroso una felicitación pública. «¡Cuanta vida hay en ese proyecto y cuantas vidas! ¡Que corazones tan cercanos, llegados en pateras, trenzado aromas de Al Magrib (el lugar por donde se pone el sol) o surgidos del fondo del mar, desgranados en celdas como saetas al paso de las imágenes sagradas...», dice la comunicación enviada a Monterroso.