Las instituciones públicas dedican considerables recursos al diseño de estrategias cuya gestión y eficacia son cuestionables
29 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Lugo, ya se sabe, es una provincia rica en planes. Los hay de todo tipo y ámbito. Ahora también tiene un plan estratégico, promovido por la Diputación. Antes lo tuvo la capital y entretuvo mucho el ocio de los lucenses, ocupados como estuvieron en aportar ideas. El de la Diputación, como el de la ciudad amurallada, seguramente será un instrumento de utilidad similar a la de las agendas locales 21, ésas en las que se decía cómo iban a actuar los concellos para ser respetuosos con el medio ambiente. Planes en Lugo hay muchos, claro que sí, como el de ordenación municipal de la capital. Ahora que está cerca su aprobación definitiva surge una asociación que intenta desmontarlo porque, según entiende, no trata a todos los lucenses por igual. Y aún falta el de movilidad de Lugo, la ciudad en la que los radares urbanos estuvieron en servicio durante semanas sin contar con las bendiciones técnicas y legales.
Lugo, capital de muchos planes, tiene un alcalde que aparece entre los siete mejor valorados de España en un estudio cuya fiabilidad cuestionan algunos. El socialista José López Orozco aspira a conseguir un cuarto mandato al frente del Ayuntamiento. Él hace tiempo que tiene su propio plan estratégico; ahora lo tiene también su jefe en el PSOE lucense, José Ramón Gómez Besteiro . Será, qué duda cabe, una pieza tan útil para el desarrollo de Lugo como lo han sido tantos otros. De plan a plan, de instrumento en instrumento, la provincia avanzó segura hasta llegar a donde está. ¿Será la posición que ocupa en los índices socioeconómicos el resultado de tantos planes? Igual para tan exiguo viaje no era necesario tanto papel.
A Orozco el plan estratégico y la Agenda Local 21 le dieron buenos resultados; a él, sí. Otra cosa es si sirvieron a la ciudad; en este terreno es fácil constatar la existencia de opiniones enfrentadas, con tendencia a batirse en caótica retirada aquellas nacidas de la más ingenua credulidad. Pero todo puede cambiar, como cambiará la flota fluvial de la Diputación. En los planes del organismo provincial figura trasladar dos catamaranes del Sil al Miño y adquirir uno propulsado por un motor eléctrico. Lo contaron las vicepresidentas María Xosé Vega y Lara Méndez , a las que el viernes les correspondió ejercer de portavoces del gobierno provincial. Nacionalistas y socialistas navegan como pueden en las difíciles aguas de la política lucense y se preparan para el decisivo combate electoral del 2011.
En el PP, José Manuel Barreiro sabe que si no consigue la Diputación en las elecciones locales su futuro político tiene poco recorrido. Los próximos meses serán un mano a mano entretenido entre Barreiro y Besteiro, en el que los nacionalistas tendrán que pelear mucho para abrirse un espacio propio; van a necesitar algo más que un plan estratégico. Y es que los planes, como se sabe desde que lo dijo W. W. Dyer, son la manera más adecuada de preocuparse por encontrar el mejor camino para lograr un resultado accidental. Puede ser el caso del Plan Xeral de Ordenación Municipal de Lugo. Después de diez años de trámites, de vueltas y revueltas, ahora que el PXOM va camino de la aprobación definitiva, una asociación prepara acciones por vía penal. Y ya se sabe que cuando se enfila esta vía el resultado final es de lo más incierto. Antes, Izquierda Unida, de la mano de Carlos Portomeñe , puso en manos del fiscal documentación sobre el suelo urbanizable que se diseña en el entorno del campo de golf de Lugo.
El nuevo planeamiento lucense se mueve hacia el territorio judicial, ése en el que la capital amurallada alcanza notoriedad nacional gracias a los casos de la presunta retirada de sanciones de tráfico y la trama de los burdeles.
Es Lugo, ya se ve, una ciudad con un presente ameno y entretenido. El futuro lo tiene estrechamente ligado al de su campus y señaladamente a la Facultade de Veterinaria, que acaba de cumplir 25 años. Algún día la ciudad y la provincia estarán en condiciones de rendir homenaje a quienes desde la Diputación se implicaron a fondo para hacer posible el campus, Veterinaria y mucho más. El hecho es que hoy, Veterinaria de Lugo es un modelo para la Unión Europea, como resaltó el rector, Senén Barro . Igual fue gracias a sus planes estratégicos, pero es uno de los grandes activos de la provincia. Quizá más que a los planes el éxito se debe al talento derrochado en el empeño. Y si Umbral estaba en los cierto y el «talento, en buena medida, es una cuestión de insistencia» aún hay esperanza. Nadie insiste más que algunos políticos lucenses. Quizá es su plan, el plan estratégico de Lugo.