Había una vez un monstruo

Alberto López alberto.lopez@lavoz.es

LEMOS

Dos de los productos estrella del otoño, calabazas y castañas, comparten protagonismo como en pocas ocasiones estos días. A lo largo de varias semanas no habrá colegio, parroquia o asociación de todo tipo que no celebre un magosto o la cada vez más popular fiesta celta de Samaín -o Halloween, los hay que prefieren la versión anglosajona-. Como casi siempre entre los primeros estuvieron los centros escolares.

En el colegio monfortino de A Gándara celebraron una años más el Samaín con una sesión de cuentacuentos a oscuras. Bueno, no tanto como a oscuras, con la tenue luz de las velas colocadas en las decenas de calabazas con muecas terroríficas preparadas para la ocasión por alumnos, profesores y padres. Este año no tuvieron que ir a buscarlas muy lejos, las recogieron en el huerto que con el que cuenta el centro desde el año pasado. De narradores hicieron los profesores del colegio y también algún que otro padre. Eso sí, no consiguieron amedrentar a ninguno de los pequeños. Son más listos que el hambre. En el Colexio Novo no faltaba ninguna de las protagonistas. En el pabellón celebraron un magosto, pero además también había calabazas. Al igual que en A Gándara, los alumnos montaron una exposición con las que ellos mismos crearon máscaras y dibujos relacionados con estas fechas.

Como les contábamos el martes, uno de los precursores de la celebración del Samaín en la zona fue el polifacético Anxo Moure. En su tierra, Chantada, hace años que esta tradicional fiesta celta se celebra, y la Casa da Xuventude, uno de los lugares donde nunca faltan ni las calabazas, ni las castañas. Esta semana tuvieron varias actividades relacionadas con esta festividad. El miércoles disfrutaron de una jornada de juegos populares y prepararon las castañas para el magosto que celebraron el jueves, día en el que además organizaron un taller de decoración de calabazas. Los asistentes, muchos de ellos miembros de la asociación Asdeme ya están deseando que llegue de nuevo el otoño. No sabemos para qué, si por los juegos, por el taller de decoración o por las castañas.