Una forma de entender la vida. Sin prisa. Sin ambición. Sin más. Jürgen es alemán; Daniella, italiana. Hace cinco años unieron sus caminos, en lo personal y en lo profesional, para iniciar una nueva etapa. Querían recorrer el mundo, vislumbrar paisajes distintos sin más equipaje que una mochila y sin más oficina que las interminables calles donde representan sus escenas.
-¿Una concepción de la vida?
-Claro. Nos gusta vivir el mundo en presente. Ahora estamos en Lugo; a las tres de la tarde cogeremos un autobús para Fátima, Portugal, y luego, Dios dirá. Somos nómadas; la mímica es una forma de subsistencia que nos permite danzar de un lado para otro, conocer lugares y gentes.
-¿Cómo es su día a día?
-Estemos donde estemos, solemos hacer una representación diaria de dos horas, normalmente por las mañanas. Nos gusta viajar con poco, así que solo tenemos un traje; pero los espectáculos son variados. La gente se fija mucho, nos da dinero, y nosotros actuamos para ellos.
-¿Qué hacen cuando no hacen nada?
-Hay días en los que no se para nadie, y aquí estamos, inmóviles, esperando a que alguien nos eche una moneda. Procuramos aguantar, que ya es bastante.
-¿Les gusta Lugo?
-Mucho. Es una ciudad con mucha historia y gente muy amable. Nunca habíamos estado, pero repetiremos.