Haendel se cuela entre rejas

Sergio López

LEMOS

Los reclusos de Monterroso disfrutaron ayer de un concierto de música barroca

11 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Las ciudades y pueblos gallegos están, estos días, abarrotados de peregrinos. El camino de Santiago, como todos los años, reúne en la época estival a todos aquellos fieles que aprovechan sus vacaciones para recorrer los senderos gallegos y conocer unos montes que, tras largos quilómetros de andanza, dejan ver, en tierras coruñesas, la catedral donde se encuentra el Apóstol. Sin embargo, en esta época hay personas que, por haber cometido un error en el pasado, no pueden ver más allá de los cuatro muros que les rodean. Para algunos el trabajo y para otros las vacaciones, son formas de pasar el verano. Los presos del centro penitenciario de Monterroso, en cambio, tienen que pasar estos días encerrados en su celda o jugando a baloncesto bajo la supervisión de un funcionario. En la mañana de ayer, ellos, también pudieron sentirse pergrinos durante una hora.

El viaje, en este caso, no fue hacia Santiago, ni siquiera a lo largo de un sendero. Fue un viaje hacia su interior y, al mismo tiempo, un viaje al pasado. Los conductores de esta travesía fueron cuatro músicos. El escenario, el auditorio del centro penitenciario. En él se ofreció, al mediodía, un concierto de música barroca. Partituras de Haendel y de Bach pusieron el ritmo. Los intérpretes, integrantes del grupo Ars Combinatoria, llevaron al lugar las músicas de estos famosos compositores a través de instrumentos que imitaban aquellos con los que estos artistas crearon sus obras. Así, un violín, un clave y un violonchelo hechos de manera artesanal con madera y cuerdas sacadas a partir de tripas de cordero, sonaron en el auditorio causando admiración entre los asistentes.

La puesta en escena también contó con la actuación de la soprano Laura Fernández Alcalde. Ella fue la encargada de interpretar la letra de estas melodías escritas en alemán. Su calidad vocal y su experiencia hicieron que los presos se asombraran y atendiesen con sumo interés. Los aplausos al final de cada pieza lo demostraban. La ovación llegó a su punto álgido al final del concierto. En ese momento, los presos quisieron agradecer el esfuerzo hecho por los músicos para acercarse hasta el lugar con un aplauso que duró varios minutos. Asimismo, durante un breve descanso de cinco minutos que hubo a mitad de la interpretación. Entre los asistentes se pudo oír un «muchas gracias a vosotros por haber venido» como respuesta a las palabras con las que la soprano quiso dar su cariño a los presos de este centro penintenciario.

Artes no camiño

Este concierto, al que acudió un amplio grupo de reclusos, está dentro de las actividades programadas por el festival de artes no camiño. Un conjunto de conciertos impulsados por la Xunta. Las representaciones de obras musicales continuarán a lo largo de este mes. Como ejemplo, el grupo que actuó ayer en el centro penitenciario, Ars Combinatorias, también lo hizo por la tarde, a las 20:30 horas, en la iglesia de Monterroso. En los próximos días, diferentes pueblos de la provincia acogeran estos espectáculos. Así, el jueves actuará en la iglesia de la Real Abadía de Samos Carlos G. Amigo. El sábado, por otra parte, está previsto que el grupo Inquedanza ofrezca un espectáculo en la praza do Concello de Portomarín. Con estas actividades la Xunta quiere promover los recitales de música clásica en los entornos que acogen el camino de Santiago. Este año el programa cumple se quinto aniversario. Cinco años en los que los presos de Monterroso también son peregrinos.