La mayoría de contenedores de residuos sólidos urbanos que se compactan en las plantas de transferencia contienen basura de todo tipo que no se ha separado
30 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los esfuerzos de las distintas administraciones por conseguir que los lucenses separen la basura todavía no han ofrecido los resultados esperados y lo habitual es que todos los residuos de un domicilio acaben en el contenedor de siempre en lugar de separarlos.
La mejor manera de comprobar el escaso respeto por el reciclaje es visitar cualquiera de las plantas de transferencia de la provincia y ver como los camiones que llegan a ella contienen absolutamente todo tipo de residuos.
La planta de Sarria es uno de los mejores ejemplos, por ser de carácter comarcal y prestar por tanto servicio a un núcleo eminentemente urbano como la capital y a otras poblaciones más pequeñas como Samos, Triacastela, O Incio y Paradela.
Los camiones, después de ser pesados en una gigantesca báscula, depositan su carga en una gran tolva que remata en la compactadora que introduce los residuos en el contenedor que posteriormente será trasladado a Sogama.
Un primer vistazo a la tolva tras finalizar la descarga y antes de que se compacten los residuos ya permite adivinar que estamos muy atrasados en lo que respecta a la separación de residuos. La presencia de plásticos, vidrio, tablas, hierro, tierra y todo tipo de deshechos es siempre la constante. Los trabajadores de las distintas plantas aseguran que es muy habitual encontrar incluso restos de animales muertos entre los residuos.
Esa carga ya compactada se traslada a la planta de tratamiento, lugar en el que se deposita en unas cintas transportadoras en las que se hace el triaje o separación. Una gran parte, sobre todo los metales, se separa del resto, pero mucha acaba en el horno crematorio cuando su lugar debería de ser cualquiera de las plantas de reciclado.