El párroco de Escairón, Ramón Novoa, celebró sus 50 años como cura con una multitudinaria comida
14 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«Hasta que Dios quiera». Esa es la respuesta que da Ramón Novoa Rodríguez, párroco en Escairón, a la pregunta de cuando dejará de ejercer como cura de las cinco parroquias que tiene a su cargo en O Saviñao.
Don Ramón, como lo conocen todos sus feligreses, lleva más de 50 años ejerciendo la labor pastoral y no tiene prisa por dejarlo. «Teño 80 anos, pero mentres o corpo aguante... ademais, eu aquí estou mellor que en ningún outro sitio, ao cura nesta parroquia querenlle ben». Y tanto que le quieren. Para celebrar sus bodas de oro ejerciendo como sacerdote el pasado domingo celebró en el atrio de la iglesia de Escairón una comida a la que -aprovechando que «tiña aí unhas perrillas aforradas»- invitó a todos sus feligreses, a los que considera ya su familia. No es para menos, don Ramón lleva 45 años de sacerdote en O Saviñao. Hoy se encarga de las parroquias de Freán, Diomondi, Rosende, Santa María y Seteventos, en las que oficia misa cada domingo del año. En cuatro de ellas por la mañana y por la tarde en la otra. «Ahora cos coches e as carreteras que hai e fácil. O malo era antes».
Nacido en Líncora, Chantada, ingresó, animado por el párroco de su pueblo, en el seminario en 1947, de donde salió ordenado como sacerdote el 4 de julio de 1959. Su primer destino fue en Piornedo, en Os Ancares, donde ya entonces atendía cuatro parroquias de montaña a medio camino entre Galicia y Castilla y León a las que llegaba «a cabalo, ou andando, como se podía». De ahí fue destinado a Pantón y poco después a su actual destino.
Pero en 50 años, no solo varió la forma de moverse, según este clérigo, lo que más cambió fue la gente. «Antes nas misas había moita máis xente, agora solo hai xente mayor. Os rapaces pasan disto. Pasan disto como pasan da política». Una clara muestra para Ramón Novoa de como ha cambiado la sociedad está en el numero de jóvenes, no solo que asisten a misa, sino en los que se ordenan como sacerdotes. «Cando eu entrei no seminario éramos 103 na promoción, quince ou vinte só de Chantada. Ahora xa fai anos que desta zona non se ordena ningún».
De esos 103 Don Ramón cuenta que solo ocho, incluyéndose a él, celebran estos días sus bodas de oro. Él, que se siente orgulloso de como se comportaron en todo este tiempo, no pudo evitar sentirse emocionado con las muchas muestras de cariño recibidas el domingo de todos los vecinos que asistieron a la fiesta organizada en su honor e incluso del el obispo de Lugo, Alfonso Carrasco Rouco, que en una carta que le entregó el vicario del obispado Mario Vázquez, le reconocía la labor desarrollada a lo largo de todos estos años.