13 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
El Gobierno calcula mal el alcance de la crisis. Tarda meses en reconocer que ya ha traspasado las fronteras españolas. Revisa una y otra vez sus previsiones económicas, siempre para peor. Tira de talonario para sofocar el incendio. Y cuando ve que el dinero no llega y que el déficit va camino de la estratosfera, recurre a la consabida subida de impuestos. De los que gravan el consumo, en este caso.
A falta de pocas semanas para el inicio de las vacaciones, los españoles se topan de bruces con que tendrán que pagar más por la gasolina. Y los fumadores, además, con que disfrutar de un cigarrillo en la playa también será más caro. Eso sí, la crisis, dice Salgado, acaba en el 2011.