Los ex trabajadores de Cupiga-Pebosa tienen dos frentes judiciales abiertos. De los juzgados de lo social esperan conseguir la máxima indemnización posible por su despido. En el Juzgado Mercantil se decide cuánto dinero habrá para pagársela. En el proceso mercantil los trabajadores también son parte, porque figuran como acreedores. La legislación dice que en un proceso de estas características, primero hay que pagar los gastos que genera el concurso de acreedores desde la apertura de la fase de liquidación, después les corresponde a los trabajadores cobrar los últimos treinta días que hayan trabajado. Para el resto de las indemnizaciones que les correspondan ya no serán considerados acreedores preferentes, sino ordinarios. Eso lo cobrarán si hay fondos suficientes. Si no, deberán esperar al Fogasa.