Las promesas de la nueva administración ocasionan que los vecinos de Penagache dejen de hacer guardia. Aún no se fían del todo ante la presencia de las máquinas
12 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los vigilantes del camino de Penagache en la parroquia sarriana de Maside han decidido poner el punto y final a su tarea de control que estaban ejerciendo desde el pasado 7 de marzo.
Sara Arias, Carlos Díaz y su esposa María López han retirado ya la mesa y las sillas de plástico que servían como improvisado punto de guardia desde las siete de la mañana hasta última hora de la tarde. Su misión era evitar que las máquinas que estaban abriendo un camino pasaran por las fincas que ellos defienden que son privadas.
El motivo de cesar en su protesta se debe a que aseguran tener constancia de que los nuevos responsables de la administración autonómica cursaron la orden de que se paralizaran las obras en esta zona para revisar detenidamente el proyecto y actuar en consecuencia.
De todas maneras, no se puede decir que abandonara por completo su labor. Es más correcto afirmar que pasaron de alerta roja a naranja. Afirman que se fían de los nuevos gobernantes, pero aún así no les resulta tranquilizador que se mantenga la presencia de maquinaria en la zona y de vez en cuando controlan que no se produzca ninguna acción encaminada a invadir su territorio.
Los responsables de la plataforma de afectados por las expropiaciones manifestaron que tienen previsto reunirse en los próximos días o con representantes de la consellería de Política Territorial y Medio Ambiente o con la nueva delegada provincial, Raquel Arias. En la reunión le ofrecerán información sobre todo el proceso que aseguran que tiene que ser objeto de una revisión profunda.
Desde la plataforma manifestaron su confianza en que los actuales gobernantes autonómicos decidan construir el puente de Maside tal y como figuraba en el proyecto inicial del corredor.