Una tradición solidaria

LEMOS

El rastrillo solidario de San Clodio, que abrirá de nuevo de Semana Santa, se remonta a unos dieciocho años

01 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Durante el jueves y el viernes de Semana Santa, desde las cuatro hasta las ocho de la tarde, el edificio de la biblioteca municipal de Ribas do Sil acogerá el rastrillo solidario que un grupo de amas de casa de este municipio organiza cada año con el fin de recaudar fondos para los proyectos solidarios de la oenegé Manos Unidas. Los materiales que se ponen en venta -mantelerías, toallas, bolsas, delantales, juegos de tocador, piezas de encaje de bolillos, entre otros- son elaborados a mano a lo largo del año por estas mujeres en un local cedido por el Ayuntamiento.

Ninguna de las organizadores y colaboradores de esta iniciativa forma parte de Manos Unidas. Según explica Concha Martínez Quiroga, una de las promotoras, la idea surgió espontáneamente hace unos dieciocho años, cuando una asistenta social -«una monja que se llama Josefina», precisa- enseñó a un grupo de mujeres a elaborar alfombras, cestas y otros objetos domésticos. «Se nos ocurrió hacer algo por la gente que no tiene nada y así salió la idea del rastrillo», dice Concha. «Decidimos colaborar con Manos Unidas de Lugo porque nos lo sugirió aquella chica, pero también apoyamos a otras oenegés», añade.

El rastrillo solidario de Semana Santa puede proporcionar unas ganancias de hasta 5.000 euros en los mejores años, «pero lo normal es llegar a 3.700 o así», señala Concha Martínez. «La gente siempre se porta bien, pero no todos los años son iguales y a ver cómo nos va este año con la crisis», agrega.

Las mujeres que lo organizan están siempre pendientes del destino que se le da a los fondos que consiguen recaudar, que habitualmente sirven para financiar proyectos de educación y ayuda en países como Bolivia y Brasil. «Sabemos en qué se gasta ese dinero, los vemos en las fotografías y los documentos que nos hacen llegar, y estamos muy contentas de poder ayudar a esa gente con nuestro esfuerzo», resume Concha.