Los vecinos de cinco parroquias de O Pino denuncian las carencias en el suministro eléctrico de Fenosa, que les obliga a comprar transformadores
11 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El municipio de O Pino tiene trece parroquias, de las que cinco reciben el suministro eléctrico de la empresa Fenosa. Desde hace años, los vecinos de Pastor, Lardeiros, Cerceda, San Breixo de Ferreiros y San Mamede de Ferreiros sufren continuos cortes de luz y frecuentes bajadas de tensión. No es un problema vinculado a los temporales, por que cuando «non corre unha brisa, tamén falta a luz», comentó ayer uno de los vecinos del lugar de Gradamil. Marquiña, junto a la carretera de Oviedo y cerca de Gradamil, es conocida por los frecuentes accidentes de tráfico, pero también por sus problemas de falta de potencia eléctrica. Desde hace unas semanas, los vecinos de las cinco parroquias recogen firmas para remitir a Fenosa y la Consellería de Industria junto a la reclamación que nuevamente se prepara desde el Concello.
En las cinco parroquias, muchos vecinos han optado por comprar pequeños transformadores eléctricos para autoabastecerse cuando Fenosa decide cortar la luz. Con los dos últimos temporales, en varios lugares de Cerceda, San Breixo y San Mamede el suministro estuvo interrumpido durante cuatro días. Jesús Vilaseco comentó que «mentras os de Udesa tiveron luz pronto, nós quedamos catro días. A eles puxéronlles grupos electróxenos e nós quedamos a oscuras».
En verano, la luz puede faltar hasta seis horas en un solo día y, aunque los cortes se producen con menos frecuencia que en invierno, resultan igualmente molestos. Se trata de lugares con explotaciones ganaderas que requieren la electricidad para poner a funcionar las máquinas de ordeño, pero «tamén temos conxeladores coa carne da matanza», comentó una mujer de Vilaseco.
La potencia no llega
En los lugares de Barcia, Pontecarreira, Pena, Igrexa e Hombre, de la parroquia de Pastor; y en Casacuberta, Gradamil, Pereirameá, Vimieiro y Domés, de la parroquia de Lardeiros, la potencia no llega a los 180 vatios. En algunos de estos lugares no pueden utilizarse las bombas de agua para limpiar los establos y cuando se ordeña, nadie ve la televisión en casa. Todo esto en pleno siglo XXI.