«A intención de Álvaro Gil Varela era deixar todo iso no Museo Provincial, o que non quere dicir que os herdeiros figuren conformes coa doazón», afirmó Isaac Díaz Pardo, que compartió con el benefactor de la institución lucense numerosas iniciativas, además de una gran amistad. Al igual que algunos otros artistas lucenses consultados, es partidario de buscar una solución que evite el conflicto pero que garantice que las piezas y obras de arte continúen en el Provincial debido a su gran importancia. Díaz Pardo manifestó ayer que cuando se inició todo el proceso de reclamación judicial de ese patrimonio por parte de los descendientes de Álvaro Gil, el se mostró dispuesto a declarar lo que había manifestado en vida Gil Varela sobre sus intenciones. Sin embargo, señaló que no llegaron a llamarlo.
Para Díaz Pardo, «Álvaro Gil era un home bo e xeneroso, que non se imaxinaba que ese patrimonio ía crear problemas». Hizo un llamamiento «para que deixen todo aí, porque sería unha mágoa que acabase enriquecendo museos de fóra». Aunque no aclaró a qué museos se refería, si era a alguno concreto, ya desde hace bastantes años surgieron comentarios, nunca confirmados públicamente por nadie», sobre la posibilidad de que hubiese ofertas de otros museos, incluso extranjeros.
Díaz Pardo recordó que Álvaro Gil, además de ser miembro del patronato del Museo Carlos Maside, «foi moi amigo noso». Considera que en el origen de este tipo de conflictos está la forma de actuar de hace décadas. Dijo que lo habitual era hacer donaciones sin que interviniese un notario, que en este caso ahora se hubiesen evitado problemas y estarían las cosas claras. «Ao mellor non estivo ben feita a cousa e debera ser en presencia dun notario, pero era así porque se actuaba con boa vontade e ninguén pensaba que no futuro podía derivar noutra cousa distinta», dijo.