Cuatro nuevos vicarios

Alberto López alberto.lopez@lavoz.es

LEMOS

El obispo de la diócesis de Lugo, Alfonso Carrasco Rouco , presidió ayer en el Obispado la toma de posesión de los nuevos vicarios. Entre los nuevos designados, la zona sur nos llevamos el 50% de los cargos. El de enseñanza, que será Mario Vázquez, natural de O Saviñao y ex secretario del anterior obispo y el pastoral, otorgado a Luis Manuel Rodríguez , natural de Sober y que actualmente ejerce de de profesor de teología en el Instituto Teológico Lucense. Los otros dos nuevos nombramientos son los de vicario general, cargo que ocupará Luciano Armas , natural de Monterroso y actual pro-secretario general del Obispado y vida consagrada, del que se hará cargo Gonzalo Fraga , de Palas de Rei y director de la revista Lvcensia. El obispo, aprovechó la ocasión para agradecer el trabajo de los anteriores vicarios y después tuvo lugar el juramento de cada uno de las personas que formarán el consejo episcopal Reyes anticipados. Imaginamos que los nuevos vicarios estarán encantados con su designación, pero para felicidad, la que se podía ver ayer en la cara de la pequeña Nuria Fernández cuando veía su nueva bicicleta. Nuria tiene cinco años y ese era el regalo que le entregaba José Manuel Martínez , responsable de la oficina que la mutua Previsión Sanitaria Nacional tiene en Monforte, como segundo premio del concurso de dibujo organizado entre los hijos de los mutualistas, casi todos del ramo sanitario. La pequeña no esperó ni a que le dijesen que aquel era su premio cuando entró en la oficina y la vio. Mientras sus padres se hacían cargo del cheque póliza que PSN le entregaba como parte del premio, ella se dedicó a estrenarla por la oficina. Lo felices que somos en determinadas épocas de nuestra vida con algo tan simple como una bici.

Felices quizá sea excesivo, pero por lo menos unas risas sí que se echaron los participantes en el bingo que ayer organizó el centro de mayores de la obra social de Caixa Galicia en Monforte. Aquí no había que pagar por los cartones ni había botes millonarios, aunque sí había premios donados por distintas casas comerciales de la zona como la droguería Bicos, la bodega Marcelino I o la propia Caixa Galicia. Aunque había algún profesional, que se manejaba muy bien con varios cartones a la vez, al final todos tuvieron su premio.