Darío Rivas presentó ayer un libro y descubrió una placa en memoria de su padre, alcalde de Castro asesinado en 1936
30 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Los actos de reparación moral al que fuera el primer alcalde socialista de Castro de Rei, asesinado en 1936, Severino Rivas Barja reunieron ayer en Ribeiras de Lea a casi un centenar de personas. El hijo del regidor, Darío Rivas, de 86 años, residente en Buenos Aires y que estuvo presente en la celebración, cumplió otro de sus objetivos, el de que su padre fuera objeto de un homenaje institucional, después de haber logrado recuperar sus restos mortales después de que hace 52 años fuese enterrado en una fosa en las proximidades de la capilla de Cortapezas, en Portomarín.
Por consejo médico no habló en el acto principal, pero sí lo hizo a través de una de sus sobrinas quien manifestó que deseaba que el homenaje no fuese simplemente a su padre sino a todos aquellos que murieron en la «guerra incivil» española. Asistieron el subdelegado del Gobierno, el delegado de Presidencia, el presidente de la Diputación, los alcaldes de Castro de Rei y Monterroso, así como familiares y amigos de Darío Rivas.
El salón de actos del instituto de Castro fue el lugar donde tuvo lugar el primero de los encuentros en el transcurso del cual fue presentado un libro autobiográfico de Darío Rivas Cando, escrito por el cura chairego Xosé Manuel Carballo. Antes de que éste interviniese lo hicieron diversos políticos y otras personalidades como, por ejemplo, el arqueólogo de la Asociación de la Memoria Histórica. Este dijo que el presidente del colectivo no había podido llegar porque el día anterior había estado en unas excavaciones en la zona de León y la nieve le impidió el desplazamiento.
«Pechouse a porta de Garzón, pero abríronse 62 portas dos xulgados que terán que mollarse dunha vez», dijo refiriéndose a que serán los juzgados quienes tengan que ocuparse de las personas desaparecidas. En el caso de Lugo son los de Chantada y A?????Fonsagrada. Reclamó, a su vez, que los gobiernos autonómicos se implicasen y no hiciesen lo mismo que el Gobierno central que, en su opinión, muestra total inhibición.
«Non estamos abrindo feridas. Se non se pechan ben, están supurando sempre. Os que teñen que pechar esas feridas son os familiaries e ninguén lles pode prohibir recuperar os corpos dos seus porque non son cans», apuntó. Recordó que un juez de Ponferrada se negó a autorizar excavaciones y finalizó diciendo: «Seguirán abríndose fosas, queiran ou non».
El delegado de Presidencia, Luis Rodríguez Edrosa, recordó que Darío Rivas había sido «vilmente asesinado» y recordó que merecía un respeto «que seguramente chegue tarde, pero nunca é tarde se a dita e boa». Dijo que «tapando as cousas non avanzamos; como avanzamos é normalizándoas». Destacó que hablar del ex alcalde asesinado era «falar de libertade».
Por su parte el subdelegado del Gobierno, Jesús Otero, contó como había conocido, hace unos meses, a Darío Rivas, del que dijo que era un «un home sereno e ahora satisfeito polo deber cumplido». Añadió: «Non vin ansia de revancha nin ningún resentemento nas súas actitudes». Para acabar destacó que «todos temos o deber de non deixar no esquecemento a aqueles que loitan pola libertade; foron capaces de matar a Severino, pero non conseguiron que a súa memoria despareza de entre nós».
El siguiente turno de intervenciones fue para el cura Xosé Manuel Carballo, autor del libro que contine la biografía de Darío Rivas. La publicación, editada en gallego y castellano, será presentada el próximo día 4, a las 8 de la tarde en la galería Sargadelos. Se venderá a un precio de 5 euros y los beneficios, por expreso deseo del protagonista de la publicación serán destinados a una obra de carácter humanitario en el Concello de Castro de Rei. Del hijo del alcalde asesinado, Carballo dijo: «É un xenial argalleiro, un xenial embaixador do concello e de Galicia polo mundo adiante; home cabal e cabaleiro».