«He ido a la biblioteca a sacar libros de Anatomía para refrescar conocimientos. Cuando lo leo me acuerdo enseguida». Susel Bofill habla de la medicina con la misma ilusión que cuando llegó a Lugo hace casi 18 meses. Esta inmensa vocación le viene de familia, ya que su madre es enfermera y su padre es un «ginecólogo con un reconocimiento fantástico». Aunque eso en Cuba, dice resignada, «no vale de nada» y «anda en una bicicleta».
No sabía que concluir en España la carrera de Medicina que inició en Cuba le iba a resultar tan complicado. Y no por los estudios en sí -resalta que en las facultades cubanas los profesores «se esfuerzan y exigen muchísimo para que aprendas y seas buen médico»-, sino para convalidar estudios y obtener una de las escasas plazas destinadas a estudiantes extranjeros en la universidad.