Las obras de drenaje del monasterio de Samos descubren la base de pizarra

LEMOS

Las obras de una obra de drenaje periférico que se están realizando en la parte final de la restauración del monasterio de Samos dejaron al descubierto la base que se utilizó como cimentación.

La sustentación está dividida en dos partes claramente diferenciadas, según explicó el arqueólogo Lois Ladra. La primera sirvió como apoyo de la gran fachada barroca de la iglesia y se hizo sobre grandes bloques de pizarra preparadas para soportar el enorme peso de la estructura. Una vez acabada la obra, datada en el siglo XVIII, se vieron obligados a construir una escalinata de acceso para evitar el gran desnivel que quedaba. Esa escalera, réplica de la del Obradoiro de Santiago, se construyó en 1779 y esta apoyada en un muro de pizarra de piezas más pequeñas, debido a que la veta de pizarra original estaba en esa zona mucho más profunda.

La construcción del cenobio samonense tiene una curiosa historia. Todas las iglesias católicas están orientadas de este a oeste y ésta no presenta realmente esa orientación. El motivo se debe a que al tener que ajustar el proyecto al solar del que disponían necesitaron girarlo para que se adaptara, perdiendo de esta manera la que se puede denominar como orientación canónica.

Otro dato curioso es que la fachada, por ser la parte más bonita del conjunto, está construida completamente en granito, mientras que en gran parte del resto del tempo predomina la pizarra.

El motivo de este contraste no fue otro que economizar en gasto y esfuerzos ya que la pizarra es un producto original de la zona y por lo tanto no requería transporte, mientras que el granito tenían que traerlo de otros lugares con lo que suponía en aquellos tiempos traer todo el material en carros tirados por animales.