La fiesta de fiestas de los celtas

A. López / M. Caravel redac.monforte@lavoz.es

LEMOS

30 oct 2008 . Actualizado a las 02:26 h.

¿Saben ustedes qué es el Samaín? Seguro que, al menos los que tengan hijos en primaria, sí. Con toda seguridad ya les hayan dicho que van a preparar calabazas en clase o que van a hacer una rara fiesta celta que se llama así junto con el magosto. Pues bien, el Samaín era, en orígenes, algo así como la gran fiesta de fiestas de los celtas. Se celebraba el primero de noviembre y daba lugar a multitudinarias reuniones y a complejos rituales. Etimológicamente significa el «final del verano», la llegada del frío, del invierno. Desde el punto de vista simbólico, la noche de Samaín representa el momento en el que el mundo del Sidh -el reino de los dioses y difuntos- se abre al mundo de los vivos. Después de los celtas, los cristianos recuperaron esta celebración convirtiéndola en la de Todos los Santos, dando a entender que era un día en el que había una relación perfecta entre vivos y muertos. Los difuntos tendrían la posibilidad de caminar entre los vivos, el más allá se abría y las personas tenían la oportunidad de reunirse con sus muertos. Más tarde, en Estados Unidos y otros países anglosajones, esta festividad quedó un poco desvirtuada quedando convertida en algo así como un carnaval, Halloween. Todo este rollo previo era para contarles que en la Casa da Xuventude de Chantada ya comenzaron con los preparativos para celebrar esta fiesta. Ayer, un nutrido grupo de niños -y no tan niños- participaron en la preparación de calabazas para la ocasión. Poco a poco parece que la tradición se recupera gracias entre otros al ecologista chantadino Anxo Moure, que sin lugar a duda, es quien comenzó a recuperarla, al menos en la zona sur de Lugo, hace ya más de una década. Pulpada provincial. La Diputación celebró ayer la tradicional pulpada anual en las casetas con funcionarios y personal laboral. En la jornada reinó la camaradería y los políticos, todos juntos en una mesa, aunque no revueltos, y los trabajadores disfrutaron del pulpo, los cachelos, el vino y demás viandas. Esta reuniones sirven siempre para intercambiar opiniones y para limar alguna que otra aspereza. Como en las comidas de empresa los jefes también se sentaron juntos. Gómez Besteiro , Lara Méndez y el alcalde de Castroverde, José María Arias , se colocaron frente a Antonio Veiga y a Antón Bao . A la izquierda del presidente se situó la representación sindical, encabezada por José Domínguez , al que todo el mundo conoce por Tolón y Humberto Paz , que son los más veteranos. En la mesa principal faltaba el grupo de la oposición.