«Aparecéronlle moitos amigos e non soubo controlar»


En Crecente, prácticamente todo el vecindario conoce a Legaspi y también a sus hermanos. Actualmente tiene cuatro porque uno falleció. En el pueblo recuerdan como el millonario les regaló a cada uno de ellos un Citroën CX, «que era o coche que naqueles tempos utilizaban os conselleiros».

«El comprouse un Mercedes de gama alta e tamén un todo terreno que acabou desfacendo», contó uno de los vecinos. En su parroquia es una persona apreciada pero no hay quien dude de que no supo administrar su fortuna, a pesar de que en algún momento un hermano que reside en Ferrol intentó controlarle la situación.

«Aparecéronlle moitos amigos e non soubo controlar, aínda que cada un cos seus cartos pode facer o que lle veña en gana», dijo uno de los vecinos de Crecente. Según cuentan en la parroquia, tuvo inicialmente un buen asesor en la persona de su hermano que vive en Ferrol ya que, dicen, le recomendó comprar una finca en la zona de Narón.

Los atractivos de la noche

En la parroquia pastoricense saben muchas cosas de Ángel Legaspi. Que sean ciertas o no, ese es otro cantar. Hay coincidencia bastante generalizada en indicar que al ex millonario le gustaba la noche y el alterne. Incluso su amigo Marcelino Ares Rielo, o Garabelo, el hombre que mató a cuatro hombres en Gomesende, lo cuenta en su libro de memorias.

Su ilusión de toda la vida fue tener un rancho. Lo consiguió pero, al parecer, no le fue del todo bien. Ángel Legaspi, que actualmente tiene 64 años, fue emigrante desde muy joven. A los 17 años se fue a suiza donde trabajó como minero durante tres años. Posteriormente se trasladó a Luxemburgo. Fue en el país Helvético donde conoció a la que fue su esposa con la que tuvo dos hijos y de la que, según informaron en Crecente, se encuentra actualmente desvinculado.

Cuando la pareja todavía se encontraba en Suiza, Ángel compró por 745.000 pesetas el piso de la calle Río Narla, en Lugo al que se trasladaron a vivir posteriormente. Lo que son las cosas y lo que cambió la vida. Con el dinero que hace 28 años logró con la quiniela hubiese podido comprar 280 pisos como ese. Si hubiese esperado a venderlos 20 años, se haría de oro.

Por aquel entonces Legaspi trabajaba con un camión que compró con el dinero, trescientas mil pesetas, que le prestó un hermano.

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