Los polémicos quitamiedos de Doade seguirán en su sitio

C.???C.

LEMOS

20 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La ampliada carretera Monforte-Castro Caldelas seguirá luciendo en Doade los antiestéticos quitamiedos metálicos criticados por casi todos. La Consellería de Política Territorial sostiene que no pone otros distintos porque no los hay. Al menos, no homologados. Lo dicen los portavoces de este departamento de la Xunta en respuesta a la interpelación al respecto presentada por el PP allá por el mes de abril.

Los responsables de la consellería explican que su primera preocupación es que la carretera de Castro Caldelas sea segura para el tráfico. En el tramo de Doade, que atraviesa una de las zonas de viñedo mas escarpadas y características de la Ribeira Sacra, la carretera estaba protegida con muros bajos de piedra que en su mayor parte han sido sustituidos por vallas metálicas igualques que las que se pueden ver en cualquier carretera. Los que estaban bien conservados fueron conservados. Los sustituidos, alega la consellería, son los deteriorados o los que resultaban demasiado bajos.

Como en la bodega

Los críticos con estos quitamiedos se preguntaban por qué estas vallas metálicas no fueron al menos recubiertas con madera, como tuvieron que hacer los propietarios de Rectoral de Amandi en los accesos a su bodega. La respuesta de la consellería lo aclara. Esa solución no está homologada y ellos no autorizaron nada parecido en ninguna carretera, tampoco en la de la bodega de Amandi. Política Territorial evita mencionarlo, pero fue Patrimonio la que reclamó que se utilizase madera para disimular el metal en la bodega.

La negativa de la consellería a cambiar los quitamiedos mereció una respuesta inmediata del Partido Popular. La alcaldesa de Sober, Raquel Arias, y los parlamentarios Susana López, de Chantada, y Dámaso López, de Monforte, mostraron su indignación por esta «discriminación máis do interior de Galicia, neste caso en materia de seguridade vial e estética paisaxística». A Susana López le parece paradójico «que a Xunta leve a lei da paisaxe á Ribeira Sacra e Política Territorial permita obras nesta estrada carentes de respecto á paisaxe e que ademais non son adecuadas en materia de seguridade, o que indica unha clara descoordinación entre Patrimonio e a Consellería de Política Territorial».

En su explicación por escrito, la consellería admite implícitamente que el vallado metálico de las carreteras no es el más adecuado para el paisaje gallego, o al menos para determinados parajes. Por eso, dicen sus portavoces, mantienen «contactos intensos» con el Ministerio de Fomento y con el colegio gallego de ingenieros de caminos con el objetivo de «implantar sistemas de contención seguros e, a ser posible, máis acordes co territorio co obxecto de que o impacto paisaxístico poida ser menor».