El sector de la castaña se incorporará a los mecanismos de regulación del mercado de este producto con la puesta en marcha de los contratos homologados que ya funcionan en otros sectores y que, a partir de esta campaña, también estarán vigentes en la castaña. Para poner en marcha el contrato homologado en el sector de la castaña se alcanzó un acuerdo a tres bandas entre la Consellería de Medio Rural, los sindicatos Unións Agrarias y Xóvenes Agricultores -el SLG no lo ratificó- y el sector industrial que fue rubricado públicamente ayer por el conselleiro Alfredo Suárez Canal y los representantes sindicales y empresariales en la Tecnópole de Ourense.
Suárez Canal precisó en la firma del acuerdo para el contrato homologado de la castaña, que tendrá una vigencia de tres años, que Medio Rural actuó de mediador entre productores y sector industrial para alcanzar un principio de acuerdo para crear el contrato homologado para la castaña y que la Consellería espera consolidar esta figura para regular el mercado como ya se ha hecho en sectores como el vino o la leche. Recordó además el conselleiro que Galicia cuenta con 4.424 hectáreas de souto censadas, principalmente en las provincias de Ourense y Lugo. Las empresas del sector son 21.
El SLG rechaza la propuesta
Los precios base por kilo de castaña oscilarán entre 1,4 y 0,4 euros -en función del número de castañas por kilo: entre 50 y 60 en el primero caso y más de 140 por kilo en el último- y se introducen elementos correctores para incrementar el precio: en función de los municipios de procedencia -entre un 5 y un 12,5%- y de la variedad -la Famosa supondrá un 20% y la Parede un 5%-. Las cantidades mínimas serán de 20.000 kilos para particulares y 30.000 para colectivos.
La secretaria del Sindicato Labrego Galego, Carme Freire, declaró antes de la firma del acuerdo que el SLG no se sumó a la iniciativa por considerar que ésta sólo busca favorecer al sector industrial facilitándole producción a bajo precio a las empresas. También rechazó que se fijase un mínimo de 20.000 kilos para los particulares, la obligatoriedad de vender toda la producción a una sola empresa y de llevar el producto a la misma.