Bienvenido «Mister Emilio»

Carlos Vázquez carlos.vazquez@lavoz.es

LEMOS

No es que al delegado provincial de Medio Rural, Emilio López , le entraran de repente ganas de bailar -como bien podría intuirse en la foto- tras su visita a los Muíños do Muleiro, en Carballedo, aunque motivos habría de sobra tanto para él como para los propietarios de estos tres molinos puesto que como les confirmó el delegado podrán acceder a las subvenciones de desenvolvemento rural. Cabe destacar que los tres molinos, situados en la parroquia de Buciños, están en activo y muelen grano fundamentalmente para el pan de Cea. La propia consellería se comprometió a prestarles la ayuda técnica necesaria para que puedan solicitar la subvención. Después de esa visita, Emilio López todavía se dirigió a la parroquia de San Mamede, también en Carballedo, para hablar con los habitantes de este lugar que todavía conserva su estructura tradicional, a fin de que puedan restaurarlas, siempre que sea parejo a un proyecto productivo.

Algo que ya es un clásico en las noches de verano monfortinas son las Noites Alternativas, coordinadas por Manuel María López . El también responsable de la Cruz Roja de Monforte propició esta actividad hace ya ocho años en colaboración con la Concellería de Xuventude. Las actividades se desarrollan de 9 a 12 de la noche, los jueves, viernes y sábados de julio, coincidiendo con los días de más afluencia en la calle, según destacó su coordinador, muy satisfecho con el número de participantes. Ciento cincuenta hubo el pasado 17. Los jueves hay talleres, karaokes y hasta un simulador de guitarra eléctrica. Hoy viernes es el día dedicado a las actividades deportivas (hockey, basket, Scalextric y una pantalla gigante de Wiifit), mientras que la programación de los sábados va variando. El primero del mes contó con el yoga, la danza del vientre y el Tai Chi, el segundo tuvo como escenario un campo de pinball y este tercero repetirá la programación del primero. Para el último sábado del mes se reserva un taller de magia.

Estos peregrinos a lomo de sus caballos recalaron hace unos días en Portomarín. Lo más curioso no eran ellos, ni sus corceles, sino unos mulos que resplandecían por su elegancia y su pulcritud. Hay que ver lo limpios que iban.