«La vida me trató muy mal»

Carlos Vázquez

LEMOS

Apodado el «Neng», este joven asiduo de las calles monfortinas dice sentirse como en ningún otro sitio

18 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Le gusta que le llamen «el Neng», igual que el famoso personaje de la televisión, aunque su verdadero nombre es Juan Antonio Portela Sánchez.

Nació hace treinta y cuatro años en el seno de una familia de emigrantes españoles en Suiza aunque su pasado está ligado principalmente a la ciudad de Salamanca. Desde hace dos meses reside en la ciudad del Cabe y afirma encontrarse muy a gusto aquí: «Monforte es de lo mejor que vi en España. Es un sitio muy tranquilo y me encanta el carácter de la gente».

Su casa es la calle, duerme en los cajeros de los bancos, en cualquier portal encuentra un lugar para guarecerse cuando aprieta el cansancio o hace acto de presencia el rigor de la noche. Su forma de ser ya le ha reportado un buen número de amigos que un día le ofrecen algo de ropa, algo de comer o al otro le permiten utilizar el aseo.

Cuando habla del tema demuestra con la mirada su agradecimiento a todos los que comprenden su situación, especialmente a los regentes de la tienda MariCielo y Jovena. Y es que detrás de este músico ambulante -­­­toca el yembé y la flauta-, hay una vida cargada de drama donde no faltan los sentimientos. «Tuve mala suerte en la vida, pero no estoy en la calle por gusto. Lo estoy porque nadie me ofrece un puesto de trabajo», afirma con semblante serio y triste, aunque lo suyo es divertir y hacer reír a la gente, de ahí su apodo.

Un gran corazón

Juan Antonio no tiene otras pertenencias que el contacto diario y cercano con la gente. De gran corazón, le gusta entablar amistad y cuando lo hace le asaltan los vientos de un pasado marcado por la figura de su padre: alcohólico y muy agresivo. «Nos hizo sufrir a toda la familia, hasta el punto de que tienes un coche, pareja y un día por culpa de tu padre te ves sin nada y con una mochila a la espalda en la estación de tren de Salamanca». Tenía entonces 19 años y un futuro por delante.

Desde entonces deambuló por buena parte de España y tras recalar en A Coruña llegó a Monforte, de donde no quiere irse a no ser, añade, que encuentre a la mujer de su vida.