El sistema Elektra-Sonner fue la avanzadilla de la tecnología de microondas y el moderno ILS que utilizan los aviones para sus aproximaciones a los aeropuertos. Consol también fue para muchos patrones pesqueros el único sistema de posicionamiento a bordo durante la inmediata posguerra. En el Atlántico seguían pendientes, a través del radiogoniómetro, de las emisiones en morse desde O Arneiro.
Hasta que también incorporaron en los barcos un sistema muy similar de señales para posicionamiento que los norteamericanos y británicos habían estado desarrollando aceleradamente para ponerlo operativo durante el desembarco de Normandía: el sistema Decca, que luego fue ampliado civilmente con emisoras en los principales faros.
¿Cuánto espiaron o aprendieron los aliados del Elektra-Sonne hasta conocer su funcionamiento? Presumiblemente, mucho, pues incluso dieron orden de no bombardearlo al servirles a ellos mismos en la guerra.
Como recordaba recientemente Serafín R. Trashorras, pese a ser un instrumento de guerra para nazis y aliados, hoy debe recordarse no como un monumento de la infamia, sino de la tecnología. Y ponía un ejemplo: Los franceses no destruyeron la base de submarinos alemana en Lorient. Simplemente colocaron allí uno de sus submarinos de guerra como monumento de recuerdo.