Pioneros en el Camino Sur

Francisco Albo francisco.albo@lavoz.es

LEMOS

Como lo hicieron Quiroga y Monforte el pasado miércoles, Chantada vio pasar ayer la expedición ecuestre organizada por la asociación Cabaleiros de Lalín en el tramo lucense del Camino de Invierno. Como ya se dijo en estas páginas, es la primera vez que se lleva a cabo una marcha ecuestre por esta ruta histórica que promueve desde hace años la asociación Camiños a Santiago pola Ribeira Sacra. La presidenta de la entidad, Aida Menéndez , se encargó de informar sobre el itinerario a los responsables de esta asociación, a los que proporcionó guías sobre la ruta, y espera que esta iniciativa sea seguida de otras similares dentro de no mucho tiempo. En suma, que los recorridos turísticos a caballo lleguen a ser algo tan habitual en el Camino de Invierno como lo son en las demás rutas jacobeas gallegas. Todo se andará, seguramente. Por el momento, los jinetes de Lalín continuarán hoy el viaje hacia su lugar de procedencia, después de haber descansado en Chantada. Para el mes próximo, indica Aida Menéndez por otra parte, otros grupos numerosos de visitantes recorrerán la ruta, aunque en esos casos será a pie. Estos grupos proceden de Santander y Alicante.

Ya que estamos en Chantada y ya que hablamos de turismo, no hay que dejar de recordar que estos días de vacaciones puede visitarse en el restaurado Muíño da Alameda la exposición etnográfica sobre la cultura fluvial que preparó la asociación Barcas do Minho y que el Ayuntamiento quiere convertir en permanente. La exposición se abrió el miércoles y ya ha acogido a numerosos visitantes, según explica Fernando Ibarra , miembro de la mencionada asociación que hace las veces de guía. Entre ellos, un autocar cargado de uruguayos que pasaron por la villa. Además de ver en funcionamiento el molino restaurado, los visitantes también pueden admirar una colección de antiguas artes de pesca fluvial y una serie de maquetas de barcas tradicionales. Una importante porción de la cultura popular de la Ribeira Sacra que no merece menos atención que las iglesias románicas y otros monumentos. La singular muestra etnográfica puede verse hasta el domingo. Ya saben lo que se están perdiendo quienes no la han visitado todavía. Aún están a tiempo.