A la una de la tarde turistas y transeúntes locales daban a la calle Cardenal un aspecto a medio camino entre un domingo muy animado y un día normal de labor. Las terrazas de los bares estaban muy concurridas, pero las tiendas que decidieron abrir tenían más bien poco movimiento. El día del Padre es uno de los ocho festivos en los que las grandes áreas comerciales están autorizados a abrir, y coincide con el arranque del largo puente de Semana Santa, una de las épocas de más afluencia de visitantes. A pesar de ello, en Monforte abrieron menos de la mitad de los comercios.
El centro comercial urbano (CCU) de Monforte sondeó la semana pasada entre sus socios la posibilidad de lanzar públicamente una recomendación de apertura, para no dejar todo el mercado a las grandes cadenas de alimentación, que salvo alguna excepción aprovechan siempre todas las ocasiones de abrir. La mayoría de los consultados advirtieron que no tenían ninguna intención de trabajar, así que finalmente no hubo llamamiento. Y efectivamente, la mayor parte de las tiendas cerraron, pero a pesar de ello la actividad comercial fue significativa.
A última hora de la mañana, en las calles del centro (Cardenal, Roberto Baamonde hasta Os Chaos, tramo central de la avenida de Galicia, Huertas, Comercio y Doctor Teijeiro) estaban abiertos cerca del 40% de los comercios, una vez descontadas las panaderías y pastelerías y las librerías, la mayoría de las cuales ya trabajan habitualmente todos los festivos por la mañana.
Porcentualmente, donde había más actividad era en la calle Cardenal, con catorce tiendas abiertas y dieciocho cerradas. En el extremo contrario, en Doctor Teijeiro atendían al público sólo ocho establecimientos, mientras que los veinte restantes estuvieron cerrados.
En cuanto a las grandes cadenas de alimentación, abrieron los hipermercados Haley, Lidl y los dos Dia. No lo hicieron ni el Mercadona ni los establecimientos de Gadis.
El dilema sobre abrir o no en el primer festivo de la Semana Santa sólo preocupó a los comerciantes de Monforte. En Chantada, igual que en el resto de los municipios del sur de Lugo, el cierre fue prácticamente total.