Alrededor de 2.000 usuarios de Unión Fenosa se quedaron sin luz el martes en Sober como consecuencia de la avería registrada en la línea eléctrica que pasa cerca del lugar de Telleiros. Según los datos de la empresa, aproximadamente la mitad de esas casas recuperaron el suministro menos de media hora más tarde. Los otros tardaron más. Según Fenosa la situación se normalizó en torno a las ocho y media de la tarde. Sin embargo, la capitalidad municipal y buena parte de las parroquias siguieron a oscuras hasta aproximadamente las diez y media de la noche, según los vecinos consultados ayer. En el Ayuntamiento no tienen constancia de que nadie vaya a presentar reclamaciones por desperfectos en electrodomésticos. De acuerdo con las explicaciones ofrecidas ayer por Unión Fenosa, la avería que provocó el apagón se produjo tres minutos antes de las seis de la tarde, y no en una línea de alta tensión, como había trascendido en un primer momento, sino en una de media. La disfunción se registró en en la base de un entronque del centro de transformación de Telleiros, en un momento en el que soplaba una racha de viento muy fuerte. Inmediatamente, el servicio se cayó en 47 centros transformadores más y en la mayor parte del municipio. Sólo se libraron las parroquias situadas en la franja sureste. Los portavoces de la empresa dicen que la avería quedó resuelta «en 152 minutos». La alcaldesa, Raquel Arias, cree que fue más largo: «No puedo decir la hora exacta, pero la luz volvió en torno a las diez y media de la noche». Puesta al habla con el servicio de averías de Fenosa, en la empresa le dijeron que los técnicos trabajaban en el lugar de la avería desde las seis y media de la tarde. Así que no cree que haya mucho que reprochar. «Todos hubiésemos deseado que la reparación fuese más rápida, pero no tengo datos técnicos para ir más allá, porque aquí hay deficiencias en la tensión y en muchas cosas, pero hay que entender que una avería importante puede durar». Para la alcaldesa, «estar cuatro horas y media sin luz es un inconveniente serio, evidentemente», aunque dice no ser capaz de discernir «si se produjo o no una negligencia». Muchas pilas vendidas El apagón se produjo poco antes del anochecer y prácticamente vació las calles de la capitalidad municipal. La mayor actividad visible se mantuvo en los bares y en algunas tiendas. Por ejemplo, en la ferretería Tomás, situada en la plaza del Ayuntamiento y que ayer se hartó de vender pilas y linternas. Así lo cuenta una de sus empleadas, María Vidal López: «Desde o momento en que marchou a luz empezou a chegar xente pedindo camisas para as botellas de gas, pilas, focos. Aquilo era...». Tanto vendieron que llegaron a quedarse sin existencias de algunos productos, como las camisas para las bombonas o algunas clases de linternas. De pilas no, porque siempre tienen muchas existencias almacenadas. En los momentos de más actividad, acudió otro empleado y le ayudó alumbrando con un foco. «Pero nin así dábamos», explica. La tienda cierra habitualmente a las siete de la tarde, pero el martes estuvo abierta hasta las ocho. No sufrieron daños en ningún electrodoméstico, pero es que desenchufaron los más sensibles cuando al principio de la avería, la luz empezó a ir y venir.